sábado, 1 de abril de 2017

Allan McDonald: “Me hice caricaturista para derrotar mis tristezas…”




Huidizo. Iconoclasta. Cáustico. También infeliz.

Allan McDonald es raudo en sus opiniones políticas e incisivo con la realidad social de Latinoamérica.

No es en vano que en 1994 el hondureño haya sido seleccionado en Alemania como uno de los 20 mejores caricaturistas del mundo.

La latitud es lo de menos. Las caricaturas de Allan McDonald fustigan el poder esté donde esté.

Nació en 1975 en San Antonio de Oriente (Honduras). Y vino al mundo en un contexto de guerra. Creció escuchando sobre las desgracias político-militares que le ocurrían a la región latinoamericana y desde su silencio y tristeza solo tuvo una alternativa: hacerse caricaturista.

“Soy hijo de la Guerra Fría”, asevera.

¿Cómo decidiste salvarte de vos mismo y del mundo a través de la caricatura…?
Llegué por miedo. Desde muy pequeño fui demasiado aparte. Muy tímido. Casi nadie recuerda mi voz. Para comunicarme inventé mis dibujos. Vengo de una familia que es artista de la pintura, pero la caricatura para mí fue más irrefutable, contundente. Sabía que con ella haría reír y enojar a esa dictadura que todos tenemos: la familia.

El dibujo es un camino para otras expresiones de la plástica. ¿Fue más fuerte el llamado de la caricatura que el llamado de la pintura, el grabado, el muralismo o el grafiti?
Sí. Únicamente la caricatura —de todas las artes plásticas— puede masificar un mensaje. No creo ni conozco que haya otra manera de llegar con más fuerza y con más inocencia a la  gente que con el humor.

Has declarado que no asististe a una escuela de artes. ¿Cómo explicás tu don?
Soy autodidacta. Nunca llegué ni al umbral de una escuela de artes. La caricatura es algo inédito en mí. Sobre todo  el humor político, porque en Honduras  la caricatura política no existe. Y creo que esa rareza de hacerme dibujante político vino más bien de ver tanta crueldad social y ver tanta pasividad de los caricaturistas nacionales. Además, soy hijo de la Guerra Fría.

Tu padre fue artista. ¿Qué influencia ejerció en tu vida y obra?
Mi padre era un pintor muy prolijo. En las noches  hacía grabados sociales, dibujos muy políticos. En el día pintaba artesanías en cualquier superficie. Pintaba cosas folclóricas para  venderlas fácilmente y así podía darle de comer a cuatro hijitos que no entendían las razones del pensamiento rebelde frente a un mundo que se derrumbaba en utopías… Al final también vi a mi padre derrumbarse en la nostalgia y en el alcohol. Eso me borró un recuerdo feliz de  la infancia y no me quedó más batalla que hacerme caricaturista para derrotar mis tristezas.

Entiendo. ¿Podrías hablarnos de los personajes “El Ñeco” y “El Pijiriche?
Ambos personajes los inventé en 1982 en Valle de Ángeles —un famoso pueblo donde crecí. Tenía apenas unos seis años de edad— y los dibujé para responder a la ausencia de mi hermano Henry, quien murió a los trece meses de nacido. Pijiriche fue un perro que se acercó justo cuando dibujaba al Ñeco —mi hermanito perdido— y allí nació la voluntad  de que nunca más podría separarlos. Aunque debo confesar que  les implanté ideologías diferentes: al Ñeco lo hice creyente de Dios y sus maravillas. Al Pijiriche lo hice ateo y rebelde.



Has declarado que te hubiese gustado nacer en otro país. ¿Cuáles son tus sentimientos hacia Honduras, tu patria y tus paisanos?
Para mí la patria son los amigos que  se pierden, no los que se ganan. La patria es el barrio que se dejó, la novia que se fue. Y no tengo sentimientos encontrados con nada de eso. Solo una nostalgia entre nieblas de que Honduras es un paisaje horizontal con amaneceres burlados y estrellas hundidas en el alto cielo que se ha manchado de dolor y tristeza. Los hondureños son muy nobles, pero muy poco capaces de luchar por el país que se nos muere.

Siempre has mencionado mucho la palabra “corrupción”. ¿Han intentado sobornarte, comprar tu arte, darte un paraíso terrenal a cambio de tu silencio artístico?
La corrupción es la violencia pacífica. Es la democracia mercantil y la prensa es ese libro fabuloso de contabilidad. En Honduras hay periodistas más millonarios que los empresarios y los políticos. Por eso ataco ese mal de raíces milenarias y —como todos— alguna vez he sido llamado a las filas de la gran orgía de la corrupción. Me he negado más por falta de fe en  vivir siendo desgraciado ante el dinero que por honestidad. Soy un hombre libre con harapos y sentimientos gastados de patriotismos, con remiendos de miseria y con la angustia de saber si comeré o no al día siguiente, pero sin banderas de esclavo ni escudos de amo.




Te has definido como “caricaturista político”. ¿Te da orgullo caricaturizar a los políticos y mostrar lo que verdaderamente son? ¿Esto te ha traído problemas, censura, enemistades…?
No me he sentido orgulloso de dibujar a ningún político. No dibujo con mi pluma a esa clase de gente para buscar prestigio. Pero sí hago metáforas con lo que el pueblo se identifica. Por mí han pasado todos [los políticos]. La gente antes me llamaba comunista y difamador por dibujar —desde hace veinte años— a los vividores de la democracia. Ahora me llaman héroe y le dan la razón a lo que yo dibujaba anteriormente. Desde que me inicié en la caricatura —hace más de dos décadas— he vivido en un país con toque de queda, golpe a golpe.

Tu nombre ha figurado entre los 20 mejores caricaturistas del mundo. ¿Qué significó para vos y cómo fue posteriormente tu vida al saber la noticia? ¿Cómo te fue con la gente, tus colegas, los medios de comunicación? ¿Los políticos te vieron diferente?
En Honduras la prensa pasa pendiente —casi sin respirar— de los futbolistas criollos. Esperan que hagan un golito en Italia. Lo mismo ocurre con la gente. La caricatura y los artistas en Honduras no son importantes. Para mí es un honor el ser uno de los caricaturistas más convocados en el mundo. Es una alegría inmensa que guardo en las gavetas de mi vida y que disfruto a solas.

Uno de los libros que has mencionado en anteriores entrevistas es El evangelio según Jesucristo de José Saramago. ¿Cuál es tu idea de Dios y qué puntos de coincidencia encontraste con la novela del portugués?
En esa novela uno descubre que todo está perdido en esta otra novela que es la existencia. Vemos cómo somos jugueteados en el destino como cartas de azar  por Dios y por el diablo. Eso  marca un principio para caminar sin prisa porque nunca saldremos vivos de este mundo.

Hablame sobre el golpe de Estado que vivió Honduras. A vos te capturaron y censuraron tu trabajo…
Llevé muchísimos días de resistencia. Desde el golpe no dibujé otro tema que no fuera ese. La censura cayó de golpe, también. Tuve claro que si ellos [los golpistas] no cedían, yo tampoco lo haría. Mi postura fue que no dejaría de hacer caricaturas hasta que se restableciera el orden y hasta que las jaulas se cerraran.

¿Qué postura tenés sobre Roberto Micheletti y Mel Zelaya con Estados Unidos como telón de fondo?
Zelaya es un hombre bueno que de pronto descubrió que soñaba en los laureles de un país privado de sociedad anónima. Micheletti no es más que un fanático apurado por la gloria y Estados Unidos no duerme viendo los frutos que nacen en su patio trasero.

¿Has vistos los trabajos de los caricaturistas salvadoreños? ¿Qué opinión tenés y si pudieses mencionar a alguien en especial?
La caricatura salvadoreña tiene unos raros giros. Unas maneras imposibles de ser, pese a que he visto muy pocas. Gráficamente me gusta Rigo, Otto Meza y Ruz. Creo que son los más conocidos. Aunque en ninguno de ellos vi dibujos políticos, sino un humor más social sin ideología ni rebeldía. Un humor muy tibio. Cosa rara porque El Salvador es un país de convulsiones, de ejemplo para el mundo. Un país que me enseñó a mí tanto por la lucha política como por la inspiración que  dio a  Latinoamérica en sus batallas. Aparte de eso dio grandes escritores que han nacido de esa luchas.

He visto caricaturas hechas por vos sobre personajes salvadoreños como el poeta Roque Dalton y monseñor Romero. Incluso he visto epígrafes de Roque en tus textos de opinión. ¿Qué significan ellos para vos?
Roquito —como le decimos acá en Honduras— significó mucho. Yo no aprendí a dibujar viendo caricaturas, sino poemas. Además, hay una línea muy familiar para mí: mi padre vivió exiliado en San Salvador. Estuvo en casa de la poeta Clementina Suárez. Esto fue a principios de la década de 1970. Padre contaba —años después— que en esa misma casa de seguridad estaba Roque Dalton y Otto René Castillo. De ese  breve hilo de alegría por la solidaridad entre ellos nació mi eterno agradecimiento y amor por la poesía rebelde. De allí nació mi caricatura.




Algunos de los títulos de tus caricaturas son poéticos. ¿Qué relación tenés con la poesía y la literatura?
Pues es una relación muy lejana… A veces soy  el hijo no reconocido de esas luces, sin embargo, yo dibujo literatura sin la mecanografía espuria de la elegancia. Yo  dibujo letras que parecen lágrimas.



Si Allan McDonald pudiese satirizarse o burlarse de sí mismo en una caricatura, hoy por hoy, ¿cómo te dibujarías?
No se, nunca tuve esa vocación de ser mártir de nadie.


lunes, 27 de marzo de 2017

Heinz Dieterich: “El problema es que América Latina es un gigante sin cabeza”




Fue amigo y asesor de Hugo Chávez. También su crítico en público y en privado. Ahora no esconde sus señalamientos a la nociva forma en que ha gobernado Venezuela, Nicolás Maduro. Además es responsable de que en el mundo haya tenido resonancia el nunca bien nombrado "socialismo del siglo XXI". De hecho, afirma sobre este modelo que su "realización empírica no se ha logrado todavía" y que Chávez solo tuvo "ideas humanistas y nebulosas" al respecto. Y lo que hubo en Venezuela fue "un desarrollo democrático o socialdemocrático". Nada de socialismo.

A pesar de que se muestra crítico con la izquierda, el alemán Dieterich no ve con malos ojos la posible ley de amnistía que pueda surgir entre las FARC y el gobierno de Colombia. Tampoco le hace mala cara al canal interoceánico que quiere echar andar Daniel Ortega en Nicaragua. Y del FMLN dice que se ha mantenido en “los límites de la dominación oligárquica-imperial”. Es decir: nada de cambios.

El intelectual tiene claro algo: El Triángulo Norte es una República bananera. Y por eso Estados Unidos está contento con los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador. También pide que no nos engañemos: Llegue quien llegue a la Casa Blanca no borrará la intención de que Latinoamérica siga siendo el patio trasero del país del norte. Y añade que ningún gobernante estadounidense podrá librarse “del poder gravitacional del complejo militar-industrial y del complejo anglo-sionista financiero”.

Radicado en México, este investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) echa un vistazo a lo que ocurre en Latinoamérica con énfasis en Venezuela, “epicentro” de varios gobiernos de izquierda en la región.

Le escuché decir por televisión a un excomandante guerrillero de El Salvador que el socialismo del siglo XXI no existe, que nunca ha existido. A usted se le endosa —a través de Chávez— el surgimiento de esta visión sociopolítica. ¿Qué dice al respecto? ¿Existió? ¿Existe?

El socialismo del siglo XXI es el paradigma científico de una sociedad poscapitalista elaborado durante treinta años por destacados científicos de vanguardia en ciencias sociales, ciencias naturales y tecnológicas de Alemania y Gran Bretaña. Es el único paradigma existente científicamente irrefutable para sustituir a la sociedad  capitalista actual a través de la economía de equivalencia, basada en el valor del trabajo y en la democracia participativa.

Es decir: el socialismo del siglo XXI existe como teoría científica tal como existe la Teoría General de la Relatividad de Einstein. Su realización empírica no se ha logrado todavía; al igual que ciertas hipótesis de Einstein que apenas se comprobaron empíricamente un siglo después de su formulación. En cuanto al excomandante guerrillero hay tres posibilidades que explican su posición. Uno: es un ignorante en el sentido de la palabra (no está informado). Dos: se ha entregado al capitalismo y a los gringos y tres: una combinación de los dos (…) [Por mi parte] abrí el concepto y el debate después del colapso del socialismo del siglo XX en Alemania, Venezuela, etc. Introduje la fundamental calificación evolutiva del socialismo del siglo XX y del socialismo del siglo XXI sin la cual no se puede entender la situación en Cuba y los países desarrollistas latinoamericanos como Bolivia, Ecuador, etc. O las formas de transición en China y Vietnam. De este trabajo ha nacido el World Advanced Research Project y Group  (WARP). Es el único think tank [tanque de pensamiento] de izquierda transcapitalista global con científicos multidisciplinarios de vanguardia en Rusia, Alemania, Gran Bretaña, China, Vietnam, India, etc. Este grupo ha desarrollado la única plataforma de transición científica existente hacia la sociedad poscapitalista.

Si el Socialismo del Siglo XXI no se ha implementado, ¿por qué durante las elecciones presidenciales en Latinoamérica se ataca a esto que no ha cobrado vida aún?

Porque las campañas electorales de los Estados y partidos burgueses en Sudamérica como en Norteamérica son esencialmente ejercicios de mentiras y verdades a medias. Una de esas mentiras es que el socialismo del siglo XXI ha fracasado. Es una idiotez decirlo, porque un sistema social que no ha existido no puede haber fracasado. Pero con el bajo nivel informativo y educativo de nuestra gente esas mentiras dan puntos.

¿Cómo se implementaría en países como Latinoamérica en los que nuestros gobernantes no piensan o no arriesgan?

La gente responsable y ética debe explicar a la juventud, a los trabajadores, a los campesinos, etc. que existe esta alternativa. Este conocimiento junto con la creciente miseria en que la Patria Grande —Latinoamérica— se hunde, pues generaría la dinámica de transformación. El problema es que América Latina es un gigante sin cabeza. Las ilusiones del socialpopulismo, la influencia reaccionaria del clero, la mediocridad, el oportunismo utilitarista y la castración política de nuestras universidades, intelectuales, sindicatos y partidos políticos —así como el control de las cabezas por los medios de la oligarquía— han generado una destrucción generalizada de cualquier “software” sensato de emancipación que haya existido. La burguesía ha logrado una confusión general en las cabezas de sus víctimas.

Tres en uno: ¿Cómo llegó a Chávez, cómo terminó convirtiéndose en su asesor y qué hizo romper la relación entre ambos?

Conocí a Chávez después de su triunfo electoral a través de un amigo ministro de Energía que antes había sido uno de los jefes de la guerrilla urbana en Caracas. Chávez salía de los cuarteles y aunque era muy inteligente y dialéctico, no tenía una estrategia de transformación del desastre nacional. Él solo tenía ideas humanistas y nebulosas. Dado que nunca le pedí dinero ni gratificaciones, pues le podía dar  —como amigo— mis opiniones con toda franqueza. Él apreciaba esto, porque lo que menos se le da a un presidente es la verdad. Todo su entorno buscaba prebendas ya que son oportunistas. Por eso apreciaba mi amistad y consejos. La relación se enfrió cuando yo decía públicamente que su gobernanza era buena, pero que era un desarrollo democrático o socialdemocrático y no el socialismo del siglo XXI. Obvio: no le convenía que contradijeran la razón de Estado, pero siguió siendo respetuoso. La derecha anticomunista de su corte también intrigó en este sentido y Cuba tampoco le dio ánimos para construir la nueva sociedad socialista paralelamente al desarrollo. Agrega a esto la amenaza del imperialismo y tienes un formidable vector de poder contra la implementación del socialismo del siglo XXI.


Recuerdo un perfil del periodista Jon Lee Anderson en el que hablaba de la soledad de Chávez, es decir: no entendían sus ideas sociopolíticas. ¿Qué opina?

La soledad de Hugo Chávez era la soledad del poder, es decir: la necesidad de sobrevivir en un mar de intrigantes, oportunistas y enemigos. Es la soledad de los dramas griegos o de Shakespeare. O sea: una propiedad inseparable de un alto poder concentrado. En lo personal era una peculiar mezcla de desconfianza “natural” y confianza ciega en los que él consideraba sus amigos.

¿Qué ha pasado en Venezuela recientemente? ¿Es el fortalecimiento de la derecha o asistimos a la decadencia de un heredero que no pudo sostener lo que Chávez había construido?

Las dos cosas. La ineptitud extrema del gobierno de Maduro-Cabello generó el deseo de un cambio en grandes partes de la población. Este deseo se reflejó en los resultados de las elecciones del 6-D. La derrota del gobierno está “made in Venezuela” por un gobierno que tiene cero idea de economía moderna.

A pesar de que la izquierda ha ganado en varios países de Latinoamérica, el sabor de boca que ha dejado es que los mismos de siempre —los saqueadores de sus países— volvieron con otra cara y otra piel.

“La izquierda” heredó los aparatos del Estado de los gobiernos oligárquicos, es decir: con todos sus vicios de corrupción, ineficiencia, etc. En algunos países los nuevos gobernantes tomaron medidas contra esos flagelos como en Bolivia y Ecuador y por eso están relativamente estables hoy en día. En Venezuela se prolongó de hecho al corrupto régimen de la cuarta República —La quinta fue la de Chávez. La sexta es la que nacerá— y se le potenció con los altos precios del petróleo. El resultado está a la vista.

A pesar de que se habla de un estado crítico del capitalismo, la derecha retoma los espacios de poder como ha sucedido en Argentina, Venezuela. En Guatemala eligen a un comediante ultraconservador. Evo Morales ha hecho represiones indígenas… ¿Qué está saliendo mal? ¿Son los partidos y sus políticas? ¿Es la sociedad y su pasividad? ¿Es la ausencia de nuevos proyectos políticos?

Democracia significa —en el “newspeak” estadunidense— libertad de negocios para el gran capital. En un sentido auténtico, obviamente. Significa poder decidir entre alternativas de gobernanza. Lo segundo no es el caso en América Latina. Las estructuras del poder de facto  —Iglesia, gran capital, medios, embajada gringa— son mucho más poderosas que los nuevos gobiernos  e imponen su lógica a mediano plazo.

Tras perder el gobierno de Maduro en el Congreso, ¿esto significa que el mandatario tiene los días contados en su gestión? Es decir, constitucionalmente se puede hacer un llamado a la ciudadanía para que decida si Maduro continúa o no al frente de Venezuela. ¿Usted qué vaticina?

Constitucionalmente se puede solicitar un referéndum revocatorio. Es difícil y tardado, pero probablemente tendría éxito. Depende de la recomposición interna del gobierno y si logra realizar medidas de salvación nacional. Es obvio que los militares ya se volvieron el factor dominante gubernamental y han dejado a Maduro como fachada. Pero que tengan el “know how” para salvar la economía, lo dudo. Ya es muy tarde (…) Maduro es el vocero del grupo dominante dentro del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) y gobierno —que son los 22 militares que son ministros y gobernadores—. Maduro no gobierna. No determina las decisiones. Sólo las da a conocer.

La izquierda adora a Mujica, pero nadie sigue su ejemplo. Pareciera que en el resto de gobernantes se impone la frase de Facundo Cabral: “Mi tío era comunista hasta que el capitalismo le dio una oportunidad”

Mujica tiene la ventaja de hablar francamente, y por supuesto: un respetable pasado como revolucionario. Pero durante su presidencia nunca pasó las líneas rojas de los gringos. Tampoco nunca hizo nada en términos de un socialismo del siglo XXI. O sea que fue un presidente socialdemócrata honesto dentro de la coyuntura de poder hemisférica. Ni más ni menos.

¿Qué papel juegan los llamados grupos minoritarios —comunidad indígena, gay, ninis— en la realidad de sus países?

Varía de país en país. Los indígenas son un poder real en Bolivia, Perú, Ecuador, México y Guatemala. Los ninis no son más que una fuerza potencial. Los gays son importantes para el avance de los derechos civiles, pero no tienen todavía mucha fuerza.

Desde su perspectiva, ¿qué pasará con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América en el resto de países de Latinoamérica?

Con el colapso de Venezuela colapsan las estructuras hemisféricas creadas. Este epicentro de poder desaparecerá. En Venezuela, por ejemplo, hasta los economistas de centro piden que en la saneación de la economía nacional se supriman los términos beneficiosos del petróleo para Cuba y Nicaragua. Esto te da una idea de lo que va a pasar.

Las FARC entran en una fase en la que podrían hacer las paces con el gobierno y entra a ser partido político. Más allá de lo complejo de este tema, ¿qué piensa sobre las Leyes de Amnistía que se crean entre insurgencia y Estado después de los conflictos?

Hay que entender que leyes de amnistía son instrumentos políticos para la transición de una situación política a otra. No son instrumentos de justicia. Reflejan un impasse de poder entre dos adversarios en un status quo que se ha vuelto inviable. Esto no es satisfactorio, pero es la realidad. Si posteriormente se puede introducir aspectos de justicia como en el caso de Argentina posdictadura, pues entonces dependerá del desarrollo de la correlación de fuerzas de esos adversarios.

¿Qué panorama tiene sobre la forma de gobernar en Centroamérica?
No entiendo las razones  por la cuales la izquierda  guarda silencio ante otros gobiernos homólogos y deja de lado sus valores críticos y humanistas. Por ejemplo: es claro que la construcción del canal interoceánico que ha anunciado Ortega tiene intereses personales y ha creado conflictos en las comunidades sin dejar de lado los futuros daños ambientales.  Es decir: no hay voces al estilo José Saramago. ¿Concuerda conmigo?

No concuerdo contigo. Mi amiga Mónica Baltodano está en contra del canal y mi amigo Manuel Coronel está a favor. Ambos jugaron papeles importantes en la guerra de liberación del FSLN. A mi parecer el canal es la única posibilidad para Nicaragua de dar un salto cualitativo en la calidad de vida y el futuro del país. Obviamente Washington lo sabotea activa y subversivamente, porque quiere destruir el único gobierno progresista de Centroamérica. Todos los demás gobiernos son gobiernos títeres de la Casa Blanca carcomidos por el crimen organizado, la miseria popular y las tiranías oligárquicas. Es como en el ajedrez. Hay que ver el campo de batalla  completo antes de mover una ficha.

Si el gobierno de Nicaragua le parece progresista, ¿cómo califica al de El Salvador que ya gobernó cinco años y ha sido reelegido para otros cinco?

No dije que el gobierno nicaragüense es progresista [sí lo dijo]. Dije que el canal es la única posibilidad de un salto cualitativo para el país. Y la reelección del FMLN sólo expresa que se ha mantenido dentro de los límites de la dominación oligárquica-imperial. La criminal de guerra Jeanne Kirkpatrick —embajadora estadounidense ante la ONU— dijo que se tenía que regresar Nicaragua y El Salvador a su “estado natural” de “República bananera”. En El Salvador, Honduras y Guatemala se ha logrado.

¿Qué le pasó a Bernie Sanders, porqué sí Donald Trump? ¿Se necesitaba más Obamas en el mundo?

Sanders pidió más dinero para los militares que ya gastan más que las siete naciones siguientes —es decir: China, Rusia, etc.— y solicitó más cooperación con la OTAN. La OTAN es sin duda la organización criminal más peligrosa que ha conocido la humanidad. Nadie en el imperio puede escapar del poder gravitacional del complejo militar-industrial y del complejo anglo-sionista financiero. Es decir: su política frente a América Latina será siempre la de mantener a las banana republics en su patio trasero.

En cuanto a Obama, el DAESH —terroristas— es un proyecto de dominación regional de medio oriente y Asia central de Washington con vertientes desestabilizadoras contra Rusia y China y ejecutado por los eternos vasallos de Washington: Arabia Saudita, Turquía y las demás dictaduras feudal-mercantiles del Golfo. Esta fue la paloma de la paz de Obama que nos ha llevado al borde de una guerra nuclear en Siria.

¿Cómo evalúa la actual situación de Cuba? Esta pregunta se la hago desde el actual restablecimiento de las relaciones de la Isla con Estados Unidos y la visita del papa. Por otro lado, se la hago desde la historia (tiempo) en el que Fidel Castro ha salido mejor que sus discípulos en latinoamericanos.

Fidel comparte con Vietnam el gran honor revolucionario de haber derrotado al imperialismo de Occidente. Washington y sus títeres como Aznar, Uribe nunca lograron destruir a Cuba. Pero lograron impedir que Fidel desarrollara el socialismo del siglo XX hacia el socialismo del siglo XXI, que es la única forma en que el socialismo puede existir en este siglo. El resultado es que el país se ha quedado sin una narrativa de esperanza y está perdiendo la juventud y parte de la inteligencia que es fundamental para el futuro. La actual transición al estilo de Deng Hsiao Ping empieza muy tarde. Cuba se verá en peligro por el colapso de Venezuela y posiblemente terminará en el capitalismo del siglo XXI tras la muerte de Raúl Castro. Cuba ha escrito una gloriosa página en la historia de la rebelión de los pueblos contra la sociedad de clase. Pero la correlación de fuerzas internacionales y algunos errores estratégicos internos no permitieron llegar más lejos.

*Fotografía del periódico La Razón

viernes, 2 de diciembre de 2016

*Oquedad


efímeros:
relámpagos que en medio de la noche
son más longevos que nuestra existencia
y los fulgores de hebras de tabaco,
iluminan más que nuestros sueños.

ingratos:
un perro putrefacto bajo el sol del mediodía
es un  surtidor benevolente de retribución a natura
y  es algo nuevo bajo el sol
más que el fruto de nuestras manos.

pequeños:
una ola del mar
es más esbelta que nuestras ideas
y en la orilla de la playa
la espuma dura más que nuestros nombres.

desolación:
el desierto en su vasta soledad
es más fértil que nuestro enjambre de esperma
y la infinita arena que el sol hace relampaguear
pervive más que toda nuestra descendencia.

somos efímeros,
somos decadentes,
somos pequeños,
somos desolación.
somos el poema que nadie escribe.

*Tomás Andréu.
Del poemario: El disfraz de los impulsos.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Al tequila se llega pedaleando


Dos cosas le debo a José Alfredo Jiménez: su antropológico amor por los de a pie y su desmesurada predilección por el tequila. Por eso cuando llegué a la cantina La Fuente solo pedí lo que sentí que era mío: los mariachis y el tequila. Y ambas cosas se pusieron a mis pies y yo terminé en el suelo (cantando) —y en blanco y negro—  las canciones del siglo de oro mexicano.

Yo no sé porqué, pero Guadalajara es más importante que Jalisco. Tendría que ser mexicano para explicar lo anterior, pero soy cualquier cosa, menos un ciudadano respetable.

Aquellos mariachis hacían tronar la sala. Unas mujeres con vestidos muy mexicanos movían su geografía corporal al estilo de Lucha Villa. Cuando me acabé la garganta y todas las rancheras que me sabía, me acordé de mis riñones. Zarandeando llegué al baño, pero antes de eso un tipo me lanzó un piropo con piano: Shine On You Crazy Diamond de Pink Floyd. Vio mi camisa y empezó a improvisar la canción. Estaba hasta la madre de alcohol. Aun así, lo bajé del escenario y le dije que se echara una botella conmigo. No le hizo mala cara y le entramos —con sal y limón— a todas las rondas que llegaban con boca de Negra Modelo.

Hasta el ADN de borrachos, pagamos lo que debíamos. Pero al estornudar levanté la cabeza y ahí estaba: una bicicleta que tenía al pie de sus llantas un montón de botellas de tequila. Al mesero le pregunté por aquella estampa. Me dijo que la vida era muy corta y el cuento muy largo. Así que no me quedó de otra que sacarle provecho a la excusa: "Yo pago esta botella y usted me cuenta la historia. ¿Qué me dice?". Y de nuevo a beber tequila en La Fuente. Tuve suerte: el episodio de aquella bicicleta me la contó el mesero más antiguo de aquel hermoso expendio.

Y la historia va así: El tipo llegó hasta la caspa de borracho. Lo intentó y quiso echarse la del estribo. Pidió el trago pero no alcanzó a bebérselo. Así que se fue y dejó la bicicleta. Nunca volvió. Los encargados de La Fuente la subieron en un rincón que marca el corazón de la cantina. Estaban seguros de que volvería. Eso no ocurrió.

Mientras hacía la fotografía pasó un borracho espetando que "tanto tequila para esa chatarra de triciclo".

Volví a La Fuente. Tenía tanta curiosidad por el viajero y su transporte. Pregunté por la bicicleta y las versiones variaban en cada testimonio. Las voces coinciden en algo: el dueño era de raza blanca. Pudo ser norteamericano o Europeo. Lo cierto es que era un chelón. Solo santa Chavela Vargas sabe qué borrachera se andaba encima, porque nunca volvió por su vehículo.

Las ocasiones en las que volví a La Fuente me pregunté qué habría sido del dueño de aquella bicicleta. ¿De dónde venía? ¿Qué rumbo llevaba? ¿Dónde estaría?

Pero al séptimo tequila lo único que venía a mi mente era saber qué tan lejos estaba la tumba de José Alfredo Jiménez para ir a dejarle sus flores y su tequila.  Era obvio que Guanajuato no estaba a la vuelta de la esquina de Guadalajara.

Mi amiga Ellen solo pudo decirme: "Tomás, vamos a dormirnos".

Y así fue.

Nunca pude estar en Guanajuato.

Cuando veo la fotografía pienso en aquel anónimo que dejó trago y bicicleta para no volver. Antes de que el tiempo la enmoheciera debió ser muy bonita. Se nota.

¿Era el Ulises del siglo XXI en busca de su Ítaca...?

sábado, 8 de octubre de 2016

Lástima




Cosa de grande maravilla y lástima
que sea aquí tanta flaqueza e
impurezas del ánima que siendo la
mano de Dios de suyo tan blanda
y suave, la sienta el ánima aquí tan
grave y contraria...
                  
               (San Juan de la Cruz)

Me haces daño, Señor: Quita tu mano
de encima. Déjame con mi vacío,
déjame. Para abismo, con el mío
tengo bastante. ¡Oh Dios!, si eres humano,

compadécete ya, quita esa mano
de encima. No me sirve. Me da frío
y miedo. Si eres Dios, yo soy tan mío
como tú. Y a soberbio, yo te gano.

Déjame. ¡Si pudiese yo matarte,
como haces tú, como haces tú! Nos coges
con las dos manos, nos ahogas. Matas

no se sabe por qué. Quiero cortarte
las manos. Esas manos que son trojes
del hambre, y de los hombres que arrebatas.

Blas de Otero

De: “Redoble de conciencia” (1950)

jueves, 7 de julio de 2016

Jorge Meléndez: “No recuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un proceso político”


Esta entrevista apareció en mayo de 2009 en el periódico digital salvadoreño, ContraPunto. Es un medio fundado por el periodista, Juan José Dalton (hijo del poeta Roque Dalton).
Estas declaraciones del excomandante guerrillero hicieron que la intelectualidad latinoamericana que conoció a Roque se solidarizara con la familia Dalton. Voces como la de Silvio Rodríguez pasando por la de Horacio Castellanos Moya hasta llegar a íconos de la literatura como Eduardo Galeano se alzaron  a favor del esclarecimiento sobre dónde están los restos del poeta, creador de obras emblemáticas como “La ventana en el rostro” y “Taberna y otros lugares”.

Después de esta entrevista, la familia Dalton demandó ante la Fiscalía General de la República a Jorge Meléndez y Joaquín Villalobos por el asesinato del poeta. A inicios de 2013 las autoridades consideraron que el caso había prescrito y que no podía considerarse crimen de lesa humanidad.

El “caso Dalton”, sin embargo fue llevado en 2012 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con sede en Washington.

“Estamos esperando que esta institución lo acepte. Entonces comenzaría un proceso de estudio por los comisionados, quienes al final, cerrarán el caso o demandarán al Estado el cumplimiento de recomendaciones como lo han hecho con otros casos salvadoreños”, ha dicho Juan José Dalton. Además añade que la Fiscalía General de la República no investigó absolutamente nada de la denuncia. Sólo se basó en la prescripción del delito”.

En 2013 la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó que se decretara cada 14 de mayo como el Día Nacional de la Poesía en homenaje a los poetas salvadoreños, pero con énfasis en el intelectual y poeta, Roque Dalton.

En 2012 la CIA desclasificó un conjunto de informes relacionados con Roque Dalton y estos afirman que el poeta nunca fue agente de la CIA, tal y como afirmó un comunicado del ERP tras el asesinato de Roque. 

Un sábado 10 de mayo de 1975, el poeta Roque Dalton fue asesinado por sus propios compañeros de armas y de organización a la que pertenecía: el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). ¿La razón? Fue acusado de insubordinación y de incitar a la rebeldía a su compañero, Armando Arteaga (alias “Pancho”). Posteriormente a Dalton se le agregó, entre otras cosas, la acusación de ser agente de la CIA. Esta acusación le pondría fin a los días del poeta.

Entrevistado en 1993 por el periódico mexicano Excélsior, Joaquín Villalobos (miembro de la cúpula del ERP) dijo que el asesinato del poeta Dalton “fue un tremendo error”. En dicha entrevista dio un listado de los que participaron en la decisión colectiva de desaparecer al poeta: Alejandro Rivas Mira, Jorge Meléndez, Vladimir Rogel, Alberto Sandoval (Lito), otro de seudónimo Mateo y el mismo Joaquín Villalobos.

ContraPunto conversó con una de esas personas que mencionó Joaquín Villalobos: Jorge Meléndez (alias “Jonás”) durante la guerra. En la actualidad es el secretario para Asuntos de Vulnerabilidad y director general de Protección Civil. Esto gracias a la invitación que le hiciera el presidente Mauricio Funes, mismo que ha mencionado al poeta Dalton en sus discursos como “nuestro más grande poeta”.

Los homenajes que el gobierno preparó en el año 2010 en honor al poeta no fueron apoyados por la familia Dalton y han sido calificados por el cineasta Jorge Dalton —otro de sus hijos— como “la ofensa más grande que se le haya hecho al poeta Roque Dalton y a la familia después de 35 años de su asesinato”.

Jorge Meléndez responde escuetamente. Dice tener una verdad de los hechos. Su propia verdad. Esta la dirá “cuando tenga tiempo” y añade algo valioso: “Yo estuve ahí y yo sé lo que pasó”, pero que “no tiene prisa” para hacerlo público. También entra en contradicción con Joaquín Villalobos, pues este último fue claro al afirmar que en el asesinato de Roque Dalton “indiscutiblemente no hubo juicio, aunque nosotros hayamos dicho que eso fue un juicio”.

¿Cómo conoció “Jonás” a Roque Dalton?
En un informe que dio Sebastián Urquilla (Alejandra Rivas Mira), el cual decía que estaba incorporado Roque Dalton y que tenía por seudónimo “Julio”. Ahí me enteré de él. No lo conocí, simplemente informaron. Posteriormente en una reunión —especie de encuentro, no recuerdo— pude saber quién era “Julio”.

Cuando se conocen y él forma parte del ERP, ¿cómo es la relación?
Yo soy fundador del ERP. Él vino, si no me equivoco, en 1974 o… No, en 1975…

Ajá, ¿compartían, debatían…?
No.

Seré directo: ¿Dónde se encontraba Jorge Meléndez, fundador del ERP, alias “Jonás” cuando asesinaron a Roque Dalton?
¿Cuándo asesinaron a Roque Dalton? ¿Me podría decir usted cuándo asesinaron a Roque Dalton y en qué fecha exacta y a qué hora?

10 de mayo de 1975…

Umjú… Falso, falso. Esa decisión fue un proceso largo y participó, es cierto, la anterior dirección. Yo no era de la anterior dirección… Eh… participó la anterior dirección y… Participó… ¿Cómo le llamaban a este…? El Estado Mayor, que era una parte de esa dirección. La dirección de ese entonces estaba conformada por Lil Milagro, Alejandro Rivas Mira, Joaquín Villalobos, Fermán Cienfuegos… No recuerdo los otros. Y entonces, esta decisión de la que habla Joaquín fue cuando ya hubo un fracturamiento (sic). Recuerdo que hubo dos grandes asambleas y hubo todo un proceso en el cual la declaración más fulminante fue la de Salvador Cayetano Carpio que dijo que Roque Dalton tenía una historia bastante oscura, que se escapó del penal de Cojutepeque escarbando hoyos con una cucharita. Entonces por eso le tenían serias desconfianzas. Salvador Cayetano Carpio era el dirigente de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación). Esto fue la base de la acusación de Rivas Mira para decir que Roque Dalton podría ser agente de la CÍA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos).

¿Por qué lo menciona a usted Joaquín Villalobos? Él afirma que pactaron no descargar la culpa en una sola persona, pues la decisión es colectiva: “una responsabilidad de todos”
Eso es cierto. Por eso digo: es falso que fuera un pequeño grupo. Fue todo un proceso. Incluso hubo dos asambleas. Por eso le digo: era un grupo que le llamaban el Estado Mayor y luego en esa decisión hubo una reunión donde nos llamaron y nos dijeron estas son las alternativas…

Entonces le hago una pregunta directa: ¿cuál fue su participación en el asesinato, vigilancia o juzgamiento en el caso Roque Dalton?
Bueno, en todo lo que usted llama asesinato está implicando un punto de vista, que al menos yo no lo comparto con usted. Estamos hablando de una situación de una guerrilla en la que se dio un proceso político y donde Roque Dalton fue muerto. Por asesino yo entiendo que una persona comete un acto contra otro. No sé por qué motivo y aquí estamos hablando de un proceso político. Yo no soy asesino de Roque Dalton. Eso lo quiero dejar claro. En ese proceso del ERP con mucho orgullo yo soy partícipe. En el momento que yo considere, porque es mi derecho y es mi atribución de cómo interpreto, analizo y fueron las cosas, pues yo lo voy a hacer [decir]. Usted tiene todo el derecho de preguntar. Entiendo que está haciendo un reportaje. Tiene derecho de tener opinión. Incluso de decir asesinato. Incluso me está diciendo asesino. Yo le quiero decir que yo no lo… Yo no le acepto ese insulto y no lo comparto.

Le pregunto esto porque existe una entrevista con Joaquín Villalobos en la que lo menciona a usted en la participación, en la decisión colectiva. Hay también un texto de Geovani Galeas en la que dice lo siguiente, se lo leo literalmente: 

Una madrugada de abril de 1975, Jonás y cuatro combatientes bajo su mando llegaron a una casa clandestina de Santa Anita. La misión consistía en relevar a la unidad que vigilaba a dos prisioneros confinados en cuartos separados, pero libres de manos y pies: Armando Arteaga y Roque Dalton, compañeros acusados de insubordinación.

Colocó el dispositivo de defensa y ordenó a su segundo que verificara la situación de Dalton. Él fue al otro cuarto. “¿Serías capaz de usar eso contra mí?”, le preguntó Arteaga, refiriéndose a la pistola. “Si me das el menor motivo no lo dudaría”, respondió Jonás.

(Jonás, en realidad Jorge Meléndez, según muchos el mejor jefe militar guerrillero en el terreno durante la guerra, me lo confirma 28 años después: “Ni en ese momento ni nunca me tembló la mano. Para un combatiente del ERP el cumplimiento de la misión era cosa sagrada. Por eso Arteaga entendió mi respuesta. Esa fue nuestra escuela”.)

En eso escuchó un grito desde el cuarto donde estaba Dalton, y corrió, “¡Este hijuepueta está armado!”, le dijo su segundo. Jonás apuntó a la frente de Dalton. “No disparés”, gritó el poeta, asustado, “yo mismo avisé que tenía el arma”. Jonás le quitó la pistola y mandó que lo sacaran al patio, con la orden de disparar al menor movimiento”.
        
Ajá, pero eso dice usted que dice Geovani Galeas.

Sí, pero aquí Geovani Galeas confirma lo escrito porque habló 28 años después con usted y cita sus palabras.
Sí, pero usted me está hablando del asesinato de Roque Dalton

Por eso le pregunto su participación en estos hechos… [Interrumpe]
No, usted no dijo participación en estos hechos. Usted dijo participación en el asesinato. Son cosas diferentes.

Insisto: Joaquín Villalobos lo involucra a usted…
Sí. Es una decisión del ERP, exactamente. Lo que usted dijo y yo no sé si eso dijo Joaquín y yo le dije que eso es falso. Fue un proceso político y yo he decidido, porque se dicen cosas a medias, que cuando haya que decir la verdad, la voy a decir yo. Tengo ese derecho. Yo estuve ahí y yo sé lo que pasó. Yo tengo mi interpretación y yo tengo que decir la verdad que a mí me corresponde y no como ahora: que viene siempre un periodista, pregunta muchas cosas y después dice lo que le da la gana o lo que él entiende. Quiero dejar en claro uno: no soy el asesino de Roque Dalton. Dos: creo que cuando alguien dice el asesinato de Roque Dalton está equivocado. Debería investigarse más. Esa es  mi respuesta.

Recuerdo que dijo que escribiría un libro al respecto…  [Interrumpe]
Sí, porque hubo un periodista que insistía, insistía y entonces yo le dije: “Algún día voy a escribir una novela o un libro y para que se venda, ahí voy a contar”. Es una estupidez, ¿verdad? Porque en realidad es una falta de respeto, pero también el periodista tenía una total falta de respeto, porque yo le dije: “Mire: prefiero no hablar del caso”, porque creo que es un caso en el cual es bastante importante dilucidar la verdad y decirla, pero la debe decir uno. La debe plantear uno tal como la analiza y de manera completa. Porque aquí se dicen muchas cosas y cualquiera afirma, dice. Los que hablan ni saben ni dicen la verdad ni explican. Yo ya estoy cansado de escuchar… Y entonces yo digo… Bueno, ¿cuál es el…? Porque creo que la gente pregunta básicamente, con esas palabras, porque así lo han dicho: “¿Quién asesinó a Roque Dalton?”. Una cosa dejo clara: yo no asesiné a Roque Dalton.

¿Entonces ese libro no existe?
Yo no he escrito ningún libro

¿Y entonces lo escribirá?
Si algún día decido decir la verdad, pues no sé si será un libro o será simplemente un documento,  pero créame que cuando eso suceda lo haré con mucha seriedad y porque hay demasiadas cosas importantes: la historia de una organización, de muchos líderes, la historia del mismo Roque Dalton, la historia de Arteaga [Armando Arteaga alias “Pancho” quien fue ejecutado junto al poeta]. Hay muchas cosas importantes que decir, el involucramiento de otras  organizaciones, personajes.

Si después de 35 años de los hechos dice estar cansado de esto, ¿por qué no habla de ello. ¿Qué se lo impide?
Yo no creo que sean 35 años, creo que es más…

Fue asesinado el 10 de mayo de 1975. Hasta la fecha son 35 años.
Exacto. Bueno, a mí no me lo impide nada. Ahí es simplemente mi decisión.

Pero su decisión involucra terceros, a la familia del poeta. El mismo presidente Funes lo ha llamado “nuestro más grande poeta”. Hablamos de una lesión cultural para el país.
Es una obligación histórica reconstruir la historia y cada uno de nosotros pone su aporte. Usted ya me leyó una serie de cosas y entonces digo que lo escriben de una manera que cada quién considera cómo es que debe escribir. Yo lo debo decir y lo debo escribir como yo pienso que es responsable y cuando yo crea que es el momento de sentarse y de ponerse a hacerlo. Yo creo que eso es una obligación importante para el país, pero no creo yo, porque usted sea un periodista, tenga yo que hablarle a usted, ahora, en este momento qué es lo que ha pasado en cada situación. Yo he tratado de colaborar para que las cosas se entiendan bien y el resultado para mí al final no es claro. He visto a los hijos de Roque Dalton dando declaraciones horribles sobre mi persona que no tienen nada que ver con la realidad. Entonces yo digo que esta gente ha interpretado esas cosas que se dicen. Ya no más. El día que hable lo voy a hacer yo: tal como  yo quiero que se diga y que sea responsable y que sea la verdad dentro de lo que mi honestidad pueda. Así son las cosas y las voy a decir por escrito, porque creo que es la mejor manera.

¿Cuál fue su participación en los hechos?
Yo fui miembro fundador del ERP y el ERP dentro de ese proceso es parte de su historia. Un miembro del ERP también fue Roque Dalton. Él también es parte de esa historia. Todos somos responsables de esa historia.

Disculpe la insistencia, seré más directo: ¿Usted no tuvo ninguna participación en los hechos que llevaron a la desaparición física del poeta Roque Dalton?
Se lo repito: el ERP fue fundado desde los años 70 y entre uno de los episodios del ERP está un episodio: la muerte de Roque Dalton. De eso somos actores todos los miembros de aquel entonces ERP y yo fui un miembro del ERP con mucho orgullo. Todo lo bueno, lo malo… [De] todo lo que se hizo somos responsables.

¿Qué pensó cuando supo en aquel momento del asesinato de Roque Dalton?
Yo no recuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un proceso político en el cual salieron muertos varios compañeros. Uno de ellos, Roque Dalton.

¿Entonces la muerte de Roque Dalton debe quedar ahí, en eso: en un proceso?
Fíjese que el ERP es la única organización —creo que en el mundo entero y en la historia de las fuerzas de izquierda— que publicó un balance y una versión de los sucesos de 1975. Se pudo haber dicho cualquier cosa, [pero] el ERP se hace responsable y es porque el ERP lo publicó con un criterio: esto pasa por el seno de la izquierda, de toda la izquierda armada y [hay que] darlo a conocer para que no suceda nunca más. Fue nuestra obligación y se dio a conocer. Desgraciadamente pasó muchas veces más, no en el ERP, pero sí en otras [organizaciones].

Soy parte de esa historia [del ERP] y creo que tengo derecho también… porque me lo he ganado con sangre, sacrificio. Me lo he ganado con olor a polvo, muertos, sangre propia, de familia, de compañeros  y a mucha pólvora. Tengo derecho a tener mi versión y mi decisión.

¿Cómo llega a ser parte usted de las estructura del gobierno? ¿Fue impulsado por el FMLN o invitado por el presidente Funes?
Yo soy miembro del Partido Social Demócrata que está en proceso de organización en su estatus legal porque el Tribunal Supremo Electoral (TSE) nos impidió la inscripción, pero hacemos lucha política. Parte de los esfuerzos que hacemos —y entre otros— es la alianza por llevar a la victoria al presidente Funes que fue candidato del Frente, porque si dejamos decena de miles de muertos en el camino —entre ellos el mismo compañero Roque Dalton— esa sangre y todo ese esfuerzo tiene que traducirse en la posibilidad de enrumbar el país en sentido de justicia social y democracia. Tengo una alianza con el FMLN y tengo una alianza con el presidente Funes. Es decir: con ambos. Pero es eso: alianza. Pero mi pensamiento y mis convicciones son del socialismo democrático y desde ese punto de vista participé en política. Hablando del gobierno: me propuso el presidente Funes si deseaba participar en distintas áreas. Me propuso varias y entre ellas propuso el tema de Protección Civil. Para mí esto es importante por lo que significa para la gente y acepté esto.

¿Qué significa para usted el mes de mayo? ¿Qué resonancia tiene en usted el nombre de Roque Dalton cuando aparecen periodistas y le preguntan por él? 
Antes de la muerte de Roque Dalton, él era un personaje mítico que yo admiraba a través de mis padres que me hablaban de él. No fue contemporáneo mío y después de la muerte del poeta, yo sigo admirando la obra de él. Yo sigo viendo con mucho respeto la participación de él en el proceso político, que es muy complejo. Por eso digo: usted dice asesinato y yo digo, no. Mire, momento. Porque es hasta un irrespeto a la figura de Roque Dalton, porque lo ponen en una situación de alguien que asesinaron. No. Hay un proceso político. Él es parte de las bajas y de los personajes históricos más importantes de nuestro país. Y cada vez que llega mayo, yo no tengo la conciencia negra. Cada vez que se habla de Roque Dalton siento mucho orgullo de Roque Dalton y también me doy cuenta que hay mucha gente que no entiende ni sabe lo que pasó y entonces dice cualquier cosa y quizás mucha de esa gente no ha hecho nada por este país y tienen interpretaciones muy simplistas, pero eso es responsabilidad de los que escriben: unos escriben en forma novelada, otros porque se sienten agredidos y otros porque hablan con total ignorancia.
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Me llama la atención que cuando usted dice que tiene su propia versión de los hechos y que tiene  derecho a no contarla y a decirla cuando crea conveniente… [Interrumpe]
Cuando yo crea que tengo el tiempo y que lo puedo contar y lo puedo decir con claridad y que sea un aporte a la historia de nuestro país, que se reconozca, se conozca, y que sea una fuente para los historiadores y que sea una fuente de investigación… Porque miré: usted está escribiendo un artículo, un reportaje. Usted tiene su tesis y tiene su derecho. Cualquier cosa que diga usted lo va a poner en ese contexto y obviamente pondrá una parte, no todo lo que diga. Entonces ya no quiero prestarme a eso, tengo mi derecho. Tengo cosas que decir que son importantes porque yo soy un actor. Conozco el contexto y conozco mucho más. Hay muchos que hablan de la muerte del compañero Dalton como una cosa mágica, aislada. Eso no es correcto, pero en fin. Ese es mi punto de vista.

En ese trozo de verdad que usted tiene, ¿sabe cómo sucedieron los hechos, cómo fue su muerte?   
Eso es lo que yo voy a contar y ahí se van a dar cuenta todo lo que sé y lo que no sé. Obviamente lo que no sé no lo voy a poder decir, pero lo que sé sí lo voy a decir.

¿Su silencio sobre lo que sucedió con Roque Dalton lo considera un derecho?
Es un derecho que yo tengo, el decirla o escribirla.

¿Cómo se debatió en el seno de la izquierda el asesinato de Roque Dalton aún después de los Acuerdos de Paz o en este nuevo gobierno?
En el seno de la izquierda nunca se ha hablado de los muertos indebidos, porque no estamos hablando de Roque Dalton. Porque estamos hablando de Ana María, la exdirigente de ANDES 21 de julio. Estamos hablando de muchos ajusticiados que no aparecen en la historia. Hay incluso un libro. Publicaron una historia en San Vicente [caso Mayo Sibrián que salpica al presidente de El Salvador: Salvador Sánchez Cerén], porque todos los que estuvimos en la izquierda armada, porque hoy lo que llaman izquierda,  no sé. Es otra cosa… Mire: hay cientos de muertos. Todos hay que reivindicarlos. Y no solo en El Salvador. Esto pasó en Guatemala, Nicaragua, Colombia… Es importante porque desmitifica a los grupos armados, la guerra. La gente lo ve como algo heroico, puro. Las guerras son situaciones excepcionales de mucho dolor, de muchos muertos, de faltas de ley, de decisiones siempre arbitrarias. En la Comisión de la Verdad los compañeros de todas las organizaciones no dijeron las verdades. A mucha honra: en el ERP siempre hemos tenido una actitud de “esto hay que decirlo”, porque esto ayuda en la historia y lo de Dalton hay que decirlo. Lo que no voy a decir en este momento… O no se lo voy a decir a usted en este momento, pero que lo voy a decir. Claro que sí.

Pero su silencio ha contribuido a que las cosas queden en el limbo con respecto a Roque Dalton 
Nosotros lo dijimos por escrito como organización. O sea: se llamó balance de los sucesos de 1975 y se discutió en toda la organización y se hizo público y dimos esa razón por escrito…

Entonces cuando dice que “dimos esa razón por escrito” tiene razón Joaquín Villalobos de mencionar su nombre [en la decisión de ejecutar al poeta Dalton]
Yo nunca he negado que he sido miembro del ERP. Lo que le he dicho es que no puedo hablar de asesinato como lo hace usted. Yo hablo de procesos políticos, hablo de las responsabilidades del ERP y hay organizaciones y hay miembros de otras organizaciones que participaron.

Joaquín Villalobos me menciona a mí porque yo era miembro de ERP y todos los miembros del ERP nos hacemos responsables. Yo no era miembro de la dirección del ERP en ese momento, pero no quiere decir que yo no fui miembro del ERP. Fui partícipe de todo el proceso político del ERP.

He visto en usted que hay cierta incomodidad cuando menciono la palabra asesinato, ¿por qué?
No incomodidad. Lo que ha habido es una clarísima discrepancia con usted. Usted lo llama asesinato y yo no.

¿Cómo lo calificaría entonces?
Creo que [Roque Dalton] es una persona que murió fruto de un proceso político, proceso político dentro de una guerrilla.

¿Y cuándo tendremos su versión del caso?
Hoy por hoy mi preocupación es salvar vidas. No tengo tiempo para ponerme a escribir. Las causas por las cuales murieron decenas de miles de compañeros, las causas… Porque yo tengo varios balazos en el cuerpo, porque yo perdí hermanos, primos, tíos y tías. Yo sigo pensando en el futuro. No puedo estar pensando en el pasado. El que pretende avanzar poniendo la cabeza hacia atrás no va a avanzar. Ya habrá momento en que uno podrá reposar y decir: “hoy es el momento de dar mi aporte en otro tema”. Yo no tengo prisa.

*Fotografía del periodista, Gabriel García.

El reverso de la diferencia

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¡Que se jodan los sabios y los pensadores! / ¡Que se jodan todas las épocas y edades! / ¡Que se jodan los hombres de todos los tiempos / y el embuste de la Civilización y de la Cultura! [J. A. N.]