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jueves, 7 de julio de 2016

Jorge Meléndez: “No recuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un proceso político”


Esta entrevista apareció en mayo de 2009 en el periódico digital salvadoreño, ContraPunto. Es un medio fundado por el periodista, Juan José Dalton (hijo del poeta Roque Dalton).
Estas declaraciones del excomandante guerrillero hicieron que la intelectualidad latinoamericana que conoció a Roque se solidarizara con la familia Dalton. Voces como la de Silvio Rodríguez pasando por la de Horacio Castellanos Moya hasta llegar a íconos de la literatura como Eduardo Galeano se alzaron  a favor del esclarecimiento sobre dónde están los restos del poeta, creador de obras emblemáticas como “La ventana en el rostro” y “Taberna y otros lugares”.

Después de esta entrevista, la familia Dalton demandó ante la Fiscalía General de la República a Jorge Meléndez y Joaquín Villalobos por el asesinato del poeta. A inicios de 2013 las autoridades consideraron que el caso había prescrito y que no podía considerarse crimen de lesa humanidad.

El “caso Dalton”, sin embargo fue llevado en 2012 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con sede en Washington.

“Estamos esperando que esta institución lo acepte. Entonces comenzaría un proceso de estudio por los comisionados, quienes al final, cerrarán el caso o demandarán al Estado el cumplimiento de recomendaciones como lo han hecho con otros casos salvadoreños”, ha dicho Juan José Dalton. Además añade que “la Fiscalía General de la República no investigó absolutamente nada de la denuncia. Sólo se basó en la prescripción del delito”.

En 2013 la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó que se decretara cada 14 de mayo como el Día Nacional de la Poesía en homenaje a los poetas salvadoreños, pero con énfasis en el intelectual y poeta, Roque Dalton.

En 2012 la CIA desclasificó un conjunto de informes relacionados con Roque Dalton y estos afirman que el poeta nunca fue agente de la CIA, tal y como afirmó un comunicado del ERP tras el asesinato de Roque. 

Un sábado 10 de mayo de 1975, el poeta Roque Dalton fue asesinado por sus propios compañeros de armas y de organización a la que pertenecía: el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). ¿La razón? Fue acusado de insubordinación y de incitar a la rebeldía a su compañero, Armando Arteaga (alias “Pancho”). Posteriormente a Dalton se le agregó, entre otras cosas, la acusación de ser agente de la CIA. Esta acusación le pondría fin a los días del poeta.

Entrevistado en 1993 por el periódico mexicano Excélsior, Joaquín Villalobos (miembro de la cúpula del ERP) dijo que el asesinato del poeta Dalton “fue un tremendo error”. En dicha entrevista dio un listado de los que participaron en la decisión colectiva de desaparecer al poeta: Alejandro Rivas Mira, Jorge Meléndez, Vladimir Rogel, Alberto Sandoval (Lito), otro de seudónimo Mateo y el mismo Joaquín Villalobos.

ContraPunto conversó con una de esas personas que mencionó Joaquín Villalobos: Jorge Meléndez (alias “Jonás”) durante la guerra. En la actualidad es el secretario para Asuntos de Vulnerabilidad y director general de Protección Civil. Esto gracias a la invitación que le hiciera el presidente Mauricio Funes, mismo que ha mencionado al poeta Dalton en sus discursos como “nuestro más grande poeta”.

Los homenajes que el gobierno preparó en el año 2010 en honor al poeta no fueron apoyados por la familia Dalton y han sido calificados por el cineasta Jorge Dalton —otro de sus hijos— como “la ofensa más grande que se le haya hecho al poeta Roque Dalton y a la familia después de 35 años de su asesinato”.

Jorge Meléndez responde escuetamente. Dice tener una verdad de los hechos. Su propia verdad. Esta la dirá “cuando tenga tiempo” y añade algo valioso: “Yo estuve ahí y yo sé lo que pasó”, pero que “no tiene prisa” para hacerlo público. También entra en contradicción con Joaquín Villalobos, pues este último fue claro al afirmar que en el asesinato de Roque Dalton “indiscutiblemente no hubo juicio, aunque nosotros hayamos dicho que eso fue un juicio”.

¿Cómo conoció “Jonás” a Roque Dalton?
En un informe que dio Sebastián Urquilla (Alejandra Rivas Mira), el cual decía que estaba incorporado Roque Dalton y que tenía por seudónimo “Julio”. Ahí me enteré de él. No lo conocí, simplemente informaron. Posteriormente en una reunión —especie de encuentro, no recuerdo— pude saber quién era “Julio”.

Cuando se conocen y él forma parte del ERP, ¿cómo es la relación?
Yo soy fundador del ERP. Él vino, si no me equivoco, en 1974 o… No, en 1975…

Ajá, ¿compartían, debatían…?
No.

Seré directo: ¿Dónde se encontraba Jorge Meléndez, fundador del ERP, alias “Jonás” cuando asesinaron a Roque Dalton?
¿Cuándo asesinaron a Roque Dalton? ¿Me podría decir usted cuándo asesinaron a Roque Dalton y en qué fecha exacta y a qué hora?

10 de mayo de 1975…

Umjú… Falso, falso. Esa decisión fue un proceso largo y participó, es cierto, la anterior dirección. Yo no era de la anterior dirección… Eh… participó la anterior dirección y… Participó… ¿Cómo le llamaban a este…? El Estado Mayor, que era una parte de esa dirección. La dirección de ese entonces estaba conformada por Lil Milagro, Alejandro Rivas Mira, Joaquín Villalobos, Fermán Cienfuegos… No recuerdo los otros. Y entonces, esta decisión de la que habla Joaquín fue cuando ya hubo un fracturamiento (sic). Recuerdo que hubo dos grandes asambleas y hubo todo un proceso en el cual la declaración más fulminante fue la de Salvador Cayetano Carpio que dijo que Roque Dalton tenía una historia bastante oscura, que se escapó del penal de Cojutepeque escarbando hoyos con una cucharita. Entonces por eso le tenían serias desconfianzas. Salvador Cayetano Carpio era el dirigente de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación). Esto fue la base de la acusación de Rivas Mira para decir que Roque Dalton podría ser agente de la CÍA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos).

¿Por qué lo menciona a usted Joaquín Villalobos? Él afirma que pactaron no descargar la culpa en una sola persona, pues la decisión es colectiva: “una responsabilidad de todos”
Eso es cierto. Por eso digo: es falso que fuera un pequeño grupo. Fue todo un proceso. Incluso hubo dos asambleas. Por eso le digo: era un grupo que le llamaban el Estado Mayor y luego en esa decisión hubo una reunión donde nos llamaron y nos dijeron estas son las alternativas…

Entonces le hago una pregunta directa: ¿cuál fue su participación en el asesinato, vigilancia o juzgamiento en el caso Roque Dalton?
Bueno, en todo lo que usted llama asesinato está implicando un punto de vista, que al menos yo no lo comparto con usted. Estamos hablando de una situación de una guerrilla en la que se dio un proceso político y donde Roque Dalton fue muerto. Por asesino yo entiendo que una persona comete un acto contra otro. No sé por qué motivo y aquí estamos hablando de un proceso político. Yo no soy asesino de Roque Dalton. Eso lo quiero dejar claro. En ese proceso del ERP con mucho orgullo yo soy partícipe. En el momento que yo considere, porque es mi derecho y es mi atribución de cómo interpreto, analizo y fueron las cosas, pues yo lo voy a hacer [decir]. Usted tiene todo el derecho de preguntar. Entiendo que está haciendo un reportaje. Tiene derecho de tener opinión. Incluso de decir asesinato. Incluso me está diciendo asesino. Yo le quiero decir que yo no lo… Yo no le acepto ese insulto y no lo comparto.

Le pregunto esto porque existe una entrevista con Joaquín Villalobos en la que lo menciona a usted en la participación, en la decisión colectiva. Hay también un texto de Geovani Galeas en la que dice lo siguiente, se lo leo literalmente: 

“Una madrugada de abril de 1975, Jonás y cuatro combatientes bajo su mando llegaron a una casa clandestina de Santa Anita. La misión consistía en relevar a la unidad que vigilaba a dos prisioneros confinados en cuartos separados, pero libres de manos y pies: Armando Arteaga y Roque Dalton, compañeros acusados de insubordinación.

Colocó el dispositivo de defensa y ordenó a su segundo que verificara la situación de Dalton. Él fue al otro cuarto. “¿Serías capaz de usar eso contra mí?”, le preguntó Arteaga, refiriéndose a la pistola. “Si me das el menor motivo no lo dudaría”, respondió Jonás.

(Jonás, en realidad Jorge Meléndez, según muchos el mejor jefe militar guerrillero en el terreno durante la guerra, me lo confirma 28 años después: “Ni en ese momento ni nunca me tembló la mano. Para un combatiente del ERP el cumplimiento de la misión era cosa sagrada. Por eso Arteaga entendió mi respuesta. Esa fue nuestra escuela”.)

En eso escuchó un grito desde el cuarto donde estaba Dalton, y corrió, “¡Este hijuepueta está armado!”, le dijo su segundo. Jonás apuntó a la frente de Dalton. “No disparés”, gritó el poeta, asustado, “yo mismo avisé que tenía el arma”. Jonás le quitó la pistola y mandó que lo sacaran al patio, con la orden de disparar al menor movimiento”.
        
Ajá, pero eso dice usted que dice Geovani Galeas.

Sí, pero aquí Geovani Galeas confirma lo escrito porque habló 28 años después con usted y cita sus palabras.
Sí, pero usted me está hablando del asesinato de Roque Dalton

Por eso le pregunto su participación en estos hechos… [Interrumpe]
No, usted no dijo participación en estos hechos. Usted dijo participación en el asesinato. Son cosas diferentes.

Insisto: Joaquín Villalobos lo involucra a usted…
Sí. Es una decisión del ERP, exactamente. Lo que usted dijo y yo no sé si eso dijo Joaquín y yo le dije que eso es falso. Fue un proceso político y yo he decidido, porque se dicen cosas a medias, que cuando haya que decir la verdad, la voy a decir yo. Tengo ese derecho. Yo estuve ahí y yo sé lo que pasó. Yo tengo mi interpretación y yo tengo que decir la verdad que a mí me corresponde y no como ahora: que viene siempre un periodista, pregunta muchas cosas y después dice lo que le da la gana o lo que él entiende. Quiero dejar en claro uno: no soy el asesino de Roque Dalton. Dos: creo que cuando alguien dice el asesinato de Roque Dalton está equivocado. Debería investigarse más. Esa es  mi respuesta.

Recuerdo que dijo que escribiría un libro al respecto…  [Interrumpe]
Sí, porque hubo un periodista que insistía, insistía y entonces yo le dije: “Algún día voy a escribir una novela o un libro y para que se venda, ahí voy a contar”. Es una estupidez, ¿verdad? Porque en realidad es una falta de respeto, pero también el periodista tenía una total falta de respeto, porque yo le dije: “Mire: prefiero no hablar del caso”, porque creo que es un caso en el cual es bastante importante dilucidar la verdad y decirla, pero la debe decir uno. La debe plantear uno tal como la analiza y de manera completa. Porque aquí se dicen muchas cosas y cualquiera afirma, dice. Los que hablan ni saben ni dicen la verdad ni explican. Yo ya estoy cansado de escuchar… Y entonces yo digo… Bueno, ¿cuál es el…? Porque creo que la gente pregunta básicamente, con esas palabras, porque así lo han dicho: “¿Quién asesinó a Roque Dalton?”. Una cosa dejo clara: yo no asesiné a Roque Dalton.

¿Entonces ese libro no existe?
Yo no he escrito ningún libro

¿Y entonces lo escribirá?
Si algún día decido decir la verdad, pues no sé si será un libro o será simplemente un documento,  pero créame que cuando eso suceda lo haré con mucha seriedad y porque hay demasiadas cosas importantes: la historia de una organización, de muchos líderes, la historia del mismo Roque Dalton, la historia de Arteaga [Armando Arteaga alias “Pancho” quien fue ejecutado junto al poeta]. Hay muchas cosas importantes que decir, el involucramiento de otras  organizaciones, personajes.

Si después de 35 años de los hechos dice estar cansado de esto, ¿por qué no habla de ello. ¿Qué se lo impide?
Yo no creo que sean 35 años, creo que es más…

Fue asesinado el 10 de mayo de 1975. Hasta la fecha son 35 años.
Exacto. Bueno, a mí no me lo impide nada. Ahí es simplemente mi decisión.

Pero su decisión involucra terceros, a la familia del poeta. El mismo presidente Funes lo ha llamado “nuestro más grande poeta”. Hablamos de una lesión cultural para el país.
Es una obligación histórica reconstruir la historia y cada uno de nosotros pone su aporte. Usted ya me leyó una serie de cosas y entonces digo que lo escriben de una manera que cada quién considera cómo es que debe escribir. Yo lo debo decir y lo debo escribir como yo pienso que es responsable y cuando yo crea que es el momento de sentarse y de ponerse a hacerlo. Yo creo que eso es una obligación importante para el país, pero no creo yo, porque usted sea un periodista, tenga yo que hablarle a usted, ahora, en este momento qué es lo que ha pasado en cada situación. Yo he tratado de colaborar para que las cosas se entiendan bien y el resultado para mí al final no es claro. He visto a los hijos de Roque Dalton dando declaraciones horribles sobre mi persona que no tienen nada que ver con la realidad. Entonces yo digo que esta gente ha interpretado esas cosas que se dicen. Ya no más. El día que hable lo voy a hacer yo: tal como  yo quiero que se diga y que sea responsable y que sea la verdad dentro de lo que mi honestidad pueda. Así son las cosas y las voy a decir por escrito, porque creo que es la mejor manera.

¿Cuál fue su participación en los hechos?
Yo fui miembro fundador del ERP y el ERP dentro de ese proceso es parte de su historia. Un miembro del ERP también fue Roque Dalton. Él también es parte de esa historia. Todos somos responsables de esa historia.

Disculpe la insistencia, seré más directo: ¿Usted no tuvo ninguna participación en los hechos que llevaron a la desaparición física del poeta Roque Dalton?
Se lo repito: el ERP fue fundado desde los años 70 y entre uno de los episodios del ERP está un episodio: la muerte de Roque Dalton. De eso somos actores todos los miembros de aquel entonces ERP y yo fui un miembro del ERP con mucho orgullo. Todo lo bueno, lo malo… [De] todo lo que se hizo somos responsables.

¿Qué pensó cuando supo en aquel momento del asesinato de Roque Dalton?
Yo no recuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un proceso político en el cual salieron muertos varios compañeros. Uno de ellos, Roque Dalton.

¿Entonces la muerte de Roque Dalton debe quedar ahí, en eso: en un proceso?
Fíjese que el ERP es la única organización —creo que en el mundo entero y en la historia de las fuerzas de izquierda— que publicó un balance y una versión de los sucesos de 1975. Se pudo haber dicho cualquier cosa, [pero] el ERP se hace responsable y es porque el ERP lo publicó con un criterio: esto pasa por el seno de la izquierda, de toda la izquierda armada y [hay que] darlo a conocer para que no suceda nunca más. Fue nuestra obligación y se dio a conocer. Desgraciadamente pasó muchas veces más, no en el ERP, pero sí en otras [organizaciones].

Soy parte de esa historia [del ERP] y creo que tengo derecho también… porque me lo he ganado con sangre, sacrificio. Me lo he ganado con olor a polvo, muertos, sangre propia, de familia, de compañeros  y a mucha pólvora. Tengo derecho a tener mi versión y mi decisión.

¿Cómo llega a ser parte usted de las estructura del gobierno? ¿Fue impulsado por el FMLN o invitado por el presidente Funes?
Yo soy miembro del Partido Social Demócrata que está en proceso de organización en su estatus legal porque el Tribunal Supremo Electoral (TSE) nos impidió la inscripción, pero hacemos lucha política. Parte de los esfuerzos que hacemos —y entre otros— es la alianza por llevar a la victoria al presidente Funes que fue candidato del Frente, porque si dejamos decena de miles de muertos en el camino —entre ellos el mismo compañero Roque Dalton— esa sangre y todo ese esfuerzo tiene que traducirse en la posibilidad de enrumbar el país en sentido de justicia social y democracia. Tengo una alianza con el FMLN y tengo una alianza con el presidente Funes. Es decir: con ambos. Pero es eso: alianza. Pero mi pensamiento y mis convicciones son del socialismo democrático y desde ese punto de vista participé en política. Hablando del gobierno: me propuso el presidente Funes si deseaba participar en distintas áreas. Me propuso varias y entre ellas propuso el tema de Protección Civil. Para mí esto es importante por lo que significa para la gente y acepté esto.

¿Qué significa para usted el mes de mayo? ¿Qué resonancia tiene en usted el nombre de Roque Dalton cuando aparecen periodistas y le preguntan por él? 
Antes de la muerte de Roque Dalton, él era un personaje mítico que yo admiraba a través de mis padres que me hablaban de él. No fue contemporáneo mío y después de la muerte del poeta, yo sigo admirando la obra de él. Yo sigo viendo con mucho respeto la participación de él en el proceso político, que es muy complejo. Por eso digo: usted dice asesinato y yo digo, no. Mire, momento. Porque es hasta un irrespeto a la figura de Roque Dalton, porque lo ponen en una situación de alguien que asesinaron. No. Hay un proceso político. Él es parte de las bajas y de los personajes históricos más importantes de nuestro país. Y cada vez que llega mayo, yo no tengo la conciencia negra. Cada vez que se habla de Roque Dalton siento mucho orgullo de Roque Dalton y también me doy cuenta que hay mucha gente que no entiende ni sabe lo que pasó y entonces dice cualquier cosa y quizás mucha de esa gente no ha hecho nada por este país y tienen interpretaciones muy simplistas, pero eso es responsabilidad de los que escriben: unos escriben en forma novelada, otros porque se sienten agredidos y otros porque hablan con total ignorancia.
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Me llama la atención que cuando usted dice que tiene su propia versión de los hechos y que tiene  derecho a no contarla y a decirla cuando crea conveniente… [Interrumpe]
Cuando yo crea que tengo el tiempo y que lo puedo contar y lo puedo decir con claridad y que sea un aporte a la historia de nuestro país, que se reconozca, se conozca, y que sea una fuente para los historiadores y que sea una fuente de investigación… Porque miré: usted está escribiendo un artículo, un reportaje. Usted tiene su tesis y tiene su derecho. Cualquier cosa que diga usted lo va a poner en ese contexto y obviamente pondrá una parte, no todo lo que diga. Entonces ya no quiero prestarme a eso, tengo mi derecho. Tengo cosas que decir que son importantes porque yo soy un actor. Conozco el contexto y conozco mucho más. Hay muchos que hablan de la muerte del compañero Dalton como una cosa mágica, aislada. Eso no es correcto, pero en fin. Ese es mi punto de vista.

En ese trozo de verdad que usted tiene, ¿sabe cómo sucedieron los hechos, cómo fue su muerte?   
Eso es lo que yo voy a contar y ahí se van a dar cuenta todo lo que sé y lo que no sé. Obviamente lo que no sé no lo voy a poder decir, pero lo que sé sí lo voy a decir.

¿Su silencio sobre lo que sucedió con Roque Dalton lo considera un derecho?
Es un derecho que yo tengo, el decirla o escribirla.

¿Cómo se debatió en el seno de la izquierda el asesinato de Roque Dalton aún después de los Acuerdos de Paz o en este nuevo gobierno?
En el seno de la izquierda nunca se ha hablado de los muertos indebidos, porque no estamos hablando de Roque Dalton. Porque estamos hablando de Ana María, la exdirigente de ANDES 21 de julio. Estamos hablando de muchos ajusticiados que no aparecen en la historia. Hay incluso un libro. Publicaron una historia en San Vicente [caso Mayo Sibrián que salpica al presidente de El Salvador: Salvador Sánchez Cerén], porque todos los que estuvimos en la izquierda armada, porque hoy lo que llaman izquierda,  no sé. Es otra cosa… Mire: hay cientos de muertos. Todos hay que reivindicarlos. Y no solo en El Salvador. Esto pasó en Guatemala, Nicaragua, Colombia… Es importante porque desmitifica a los grupos armados, la guerra. La gente lo ve como algo heroico, puro. Las guerras son situaciones excepcionales de mucho dolor, de muchos muertos, de faltas de ley, de decisiones siempre arbitrarias. En la Comisión de la Verdad los compañeros de todas las organizaciones no dijeron las verdades. A mucha honra: en el ERP siempre hemos tenido una actitud de “esto hay que decirlo”, porque esto ayuda en la historia y lo de Dalton hay que decirlo. Lo que no voy a decir en este momento… O no se lo voy a decir a usted en este momento, pero que lo voy a decir. Claro que sí.

Pero su silencio ha contribuido a que las cosas queden en el limbo con respecto a Roque Dalton 
Nosotros lo dijimos por escrito como organización. O sea: se llamó balance de los sucesos de 1975 y se discutió en toda la organización y se hizo público y dimos esa razón por escrito…

Entonces cuando dice que “dimos esa razón por escrito” tiene razón Joaquín Villalobos de mencionar su nombre [en la decisión de ejecutar al poeta Dalton]
Yo nunca he negado que he sido miembro del ERP. Lo que le he dicho es que no puedo hablar de asesinato como lo hace usted. Yo hablo de procesos políticos, hablo de las responsabilidades del ERP y hay organizaciones y hay miembros de otras organizaciones que participaron.

Joaquín Villalobos me menciona a mí porque yo era miembro de ERP y todos los miembros del ERP nos hacemos responsables. Yo no era miembro de la dirección del ERP en ese momento, pero no quiere decir que yo no fui miembro del ERP. Fui partícipe de todo el proceso político del ERP.

He visto en usted que hay cierta incomodidad cuando menciono la palabra asesinato, ¿por qué?
No incomodidad. Lo que ha habido es una clarísima discrepancia con usted. Usted lo llama asesinato y yo no.

¿Cómo lo calificaría entonces?
Creo que [Roque Dalton] es una persona que murió fruto de un proceso político, proceso político dentro de una guerrilla.

¿Y cuándo tendremos su versión del caso?
Hoy por hoy mi preocupación es salvar vidas. No tengo tiempo para ponerme a escribir. Las causas por las cuales murieron decenas de miles de compañeros, las causas… Porque yo tengo varios balazos en el cuerpo, porque yo perdí hermanos, primos, tíos y tías. Yo sigo pensando en el futuro. No puedo estar pensando en el pasado. El que pretende avanzar poniendo la cabeza hacia atrás no va a avanzar. Ya habrá momento en que uno podrá reposar y decir: “hoy es el momento de dar mi aporte en otro tema”. Yo no tengo prisa.

*Fotografía del periodista, Gabriel García.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Chus Visor: "A un poeta, si le dices que es mal poeta, te mata..."


Entrevista con el fundador de la editorial española, Visor. Jesús García Sánchez nos habla de lo único que sabe hacer: editar poesía.

Él es mejor conocido como Chus Visor y es considerado un dinamizador de la poesía española. Ha publicado la obra de emblemáticos poetas de la Generación del 27 como Pedro Salinas, Rafael Alberti o Federico García Lorca. También ha sido un gran interlocutor con la producción latinoamericana y ha editado a grandes como Neruda, Vallejo, Huidobro, Mario Benedetti, Juan Gelman y José Emilio Pacheco. Los músicos no se han quedado atrás: Bob Dylan, Sabina, Leonard Cohen, Violeta Parra.
La Universidad José Matías Delgado le otorgó —a mediados de octubre de 2012— un doctor honoris causa por considerarlo "el editor de poesía más importante del mundo en la actualidad" y por sus 40 años de trayectoria. Junto a ese acontecimiento se presentó la antología "La poesía del siglo XX en El Salvador" (en la colección La estafeta del viento). Sobre eso y otros temas del quehacer editorial habló Chus Visor con El Diario de Hoy.
¿Cómo se siente el fundador de la Editorial Visor por este honoris causa que acaba de entregarle la Universidad José Matías Delgado?
Es una sorpresa. Estoy muy contento, la verdad. No sé qué más decirte porque me cuesta mucho trabajo... no me lo esperaba. Cuando me lo dijeron en agosto me quedó una sorpresa tan grande que todavía no la he digerido. Nunca le he dado tanta importancia a lo que hago. No me parece que sea una cosa tan importante. Estoy totalmente sorprendido. Es que no me lo creo.
¿Como editor qué mirada tiene sobre la producción literaria de El Salvador?
A mí me interesa mucho la poesía hispanoamericana. La difusión de la poesía de El Salvador en España es mínima. Aunque siempre me ha interesado la poesía hispanoamericana, tengo poco conocimiento de ella hasta hace poco tiempo. La poesía de El Salvador no la conozco bien, pero vamos, que me interesa como me interesan todas.
Su editorial publicó una antología de poetas salvadoreños —unos fallecidos, otros vivos—. ¿Qué opinión le da eso sobre la poesía de El Salvador?
La idea que tiene uno en general, como no los has leído, es una idea no formada, pero cuando los lees te das cuenta que estás en un error, porque hay poetas muy importantes, pero son desconocidos por miles de motivos. Esta poesía —que pertenece a la colección La estafeta del viento— tiene como objetivo que los poetas salvadoreños sean conocidos, no solo en España, sino en toda Latinoamericana. Estoy convencido de que los poetas latinoamericanos tienen poco conocimiento de lo que se hace en los demás países. Estoy convencido de que en Perú saben muy poco de la poesía de El Salvador. Para eso son las antologías: para conocer a los poetas, para conocer no solo a uno, dos o tres poetas importantes, sino para conocer a todos los demás. Para crear un panorama amplio.
Las antologías tienen sus críticas, pero más allá de eso, ¿tienen alguna desventaja editorialmente hablando?
Se pueden vender, a lo mejor, 200 ejemplares en toda América, así de un solo golpe y luego [el resto de ejemplares] poco a poco. Las antologías tienen una desventaja grande sobre los demás libros y es que esta antología dentro de seis o diez años ya no sirve para nada, porque han salido poetas nuevos, algunos poetas incluidos dejan de escribir, desaparecen del mapa, los mismos que están incluidos publican otros libros. La desventaja de las antologías es que envejece enseguida. Si no se vende en seis años, esa antología ya no vale pa' nada. Se quedan antiguas. Eso es así con todas las antologías.
Lleva 40 años al frente de la editorial Visor. ¿Qué ha sido lo bueno, lo malo y lo peor del oficio de la edición?
Lo peor es... ¿Sabes qué es lo que pasa? Yo olvido las cosas, las cosas malas. Las olvido rápidamente. Considero que eso es una gran suerte. Las buenas son que, después de 40 años editando poesía, he conocido a muchísima gente y al final, no he hecho más que hacer eso: editar poesía. Para bien, para mal o para regular. Mi vida es editar poesía.
Usted declaraba que, como editor, no había que fiarse ni de segundas ni de terceras personas. ¿A qué se refería con eso?
A todo. Pero yo creo que con eso me refería más a un poeta. Yo no me fío de recomendaciones de nadie. Eso es algo que lo he hecho toda la vida, seguramente he hecho mal, pero no me fío de nadie (ríe). Del público sí que me fío. No me queda más remedio que fiarme. Él es el que manda.
Usted ha dicho: "A los poetas no les gusta que les digan que no lo son".
Sí, eso me ha pasado. Los poetas son el gremio que más orgullo tiene. Tú le puedes decir a un pintor que no es buen pintor, a un cineasta o a un novelista. A un poeta, si le dices que es mal poeta, el orgullo se lo tocas y te mata. Los poetas tienen mucho ego.
¿Le ha tocado alguna vez un puñetazo en estos 40 años?
No, a eso no hemos llegado. Nadie por ahora. Mucha gente me ha quitado el saludo, pero bueno, eso son gajes del oficio. Mucha gente que no he editado considera que hice mal y me ha dejado de hablar.
¿Le ha dicho usted a un cuate muy suyo, muy cercano: "Lo siento. A vos no te voy a publicar"?
Se lo he dicho a muchísimos. Que sean muy buenos amigos, eso no los hace buenos poetas.
¿Y cómo ha sobrellevado el trabajo editorial con el mercado?
No pasa nada. Todo sigue igual.
¿O sea que con crisis o sin ella Visor ha funcionado?
No, la crisis es importante, al menos en España. La crisis está fastidiando a las editoriales, pero no a las que editan poesía. Por lo menos a mí, no. ¿Sabes lo que pasa? Que la poesía siempre ha estado en crisis y tampoco ahora eso es tan importante.
Y en esta carrera editorial de 40 años, ¿qué se lee más: a los poetas vivos o a los muertos? ¿A qué se debe eso?
Los poetas cuando se mueren, en un par de años, pasan al olvido. A no ser que sean clásicos. Nunca me he explicado cómo el buen poeta cae en el olvido, por ejemplo: Mario Benedetti. Hay muchas cosas que no me explico del género del libro, de la poesía.
¿Así que su padre quería que fuera cura?
No era eso. Mi padre quería tener un hijo cura, pero yo tengo 7 hermanos y eso le tocó a otro, no a mí.
¿Se miraba como cura? La pinta la tiene.
(Ríe). Joder, no. Sí es así, solo me pongo la sotana.
Usted ha editado el trabajo de músicos como Bob Dylan y Joaquín Sabina. ¿Cómo funciona eso a diferencia de la poesía?
Siempre he creído que en la poesía popular hay grandísimos poetas. Edité a Dylan, Leonard Cohen, Sabina, Violeta Parra y la gente no se lo creía. Siempre he considerado que hay que distinguir entre poetas que cantan y cantantes que hacen poesía. Son cosas distintas. Hay cantantes que son grandísimos poetas como Joaquín Sabina o Violeta Parra.
¿Y no ha tenido en la mira a Nacho Vegas?
No lo conozco suficiente. No me atrevo a darte una respuesta.
¿Editorial Visor ha publicado un mal libro?
Sí. Muchísimos. Hay bastantes.
¿Y qué falló? ¿Las ventas?
No, nada de eso. Hay un momento en el que tú piensas que tienes un buen libro, pero al cabo de tres años te das cuenta que no. Creo que eso es normal que pase.
¿Y qué papel juega la voz del mercado para publicar o reeditar?
No me fío de nadie, ya te lo he dicho. A mí lo que me digan no me importa.
¿Entonces cuando usted dice que un libro no funcionó es porque ha sido un ejercicio personal?
Mira, hay autores conocidos que no venden. Los hay muy importantes y no venden nada. A mí no me importa. En otros casos hay poetas que son muy malos y venden mucho más. El mercado no lo conoce nadie. Nadie tiene la certeza de saber cuándo se venderá un libro y cuándo no.
¿Y Editorial Visor ha tenido un peso, un criterio ideológico?
Sí. Es que en España como sucedió en El Salvador, la ideología era muy importante. Con Franco no quedaba más remedio que tomar partido. Mira el catálogo de Visor. Sus primeros libros son vanguardistas con poetas muy reconocidos dentro de la izquierda.
¿Y qué fue de todo eso?
La ideología ya no importa tanto. España ha cambiado mucho, pero claro que tú no te quitas todo eso de la cabeza.
Hoy por hoy, ¿a qué poeta le gustaría editar y no lo ha hecho?
Hay muchísimos, pero por alguna razón no he editado a Antonio Machado. No lo he hecho nunca. Y es mi poeta preferido después de Juan Ramón Jiménez, pero no ha habido la ocasión. Tengo que editarlo. Me da vergüenza no haberlo hecho.
¿Y qué sucede con los poetas que han sido tildados de fascista como Ezra Pound o Céline?
A Pound lo edité, pero vamos, Pound es un caso distinto. Él era un poeta, no fascista. Se volvió loco y después un poco fascista, pero él sobre todo era un poeta.
¿Y qué papel juegan las editoriales con el tema de la memoria?
Eso es algo que la gente debe tener muy presente. Países como España que han pasado por lo que hemos pasado, pues la memoria no puede quedar en el olvido. Es que no se puede. La memoria la tienes que tener y la ideología la tienes que tener. No se puede decir "yo no soy de izquierda ni derecha". Por favor, todo el mundo tiene algo.
¿Y cómo ve en este momento a su país, España?
¿España? España es un desastre, sin ninguna perspectiva. En España nos están engañando miserablemente a todos. No creo que las cosas mejoren con Rajoy (presidente de España).
Y si de pronto aparece Paulo Coelho con un poemario bajo el brazo y le dice que se lo publique... ¿Se lo publica?
No, no, no. Como no me guste, por mucho que venda, no lo edito. Puede editar lo que quiera. Puede vender lo que quiera, pero yo no lo edito. Por ahí no paso. ¿Sabes por qué llevo 40 años editando? Porque siempre hemos tenido el cuidado de no poner autores de esos. Que sino es la mala fama la que uno se coge enseguida. Y la mala fama no te la quitas. La buena te la puedes quitar en un día. La mala fama no te la quitas nunca.
¿Y qué poeta de El Salvador le gusta en la actualidad?
Ríe. ¿Qué quieres? ¿Que me echen mañana?

El reverso de la diferencia

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¡Que se jodan los sabios y los pensadores! / ¡Que se jodan todas las épocas y edades! / ¡Que se jodan los hombres de todos los tiempos / y el embuste de la Civilización y de la Cultura! [J. A. N.]