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sábado, 17 de junio de 2017

Jorge Dalton: El FMLN ha traicionado el legado y la figura Roque Dalton



Hace cuatro décadas al poeta Roque Dalton le dieron plomo a traición. Las balas salieron de la cúpula del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Lo acusaron de ser agente espía cubano. Luego cambiaron la versión y dijeron que era miembro de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos. Esto último cuajó en la mente de sus compañeros de armas y significó el fin para el poeta creador de “Taberna y otros lugares”.

Los que decidieron matar al poeta Roque Dalton siguen con vida. Uno de ellos es Joaquín Villalobos —fue asesor del expresidente mexicano, Felipe Calderón— y el otro es Jorge Meléndez —funcionario desde que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) llegó al poder—. El primero fue el que puso las balas en el cuerpo del poeta, el segundo fue el carcelero y el verdugo que le daba golpes, según la familia Dalton.

Jorge Dalton es cineasta e hijo del poeta salvadoreño asesinado en 1975. En esta breve conversación el artista señala que el crimen de su padre sigue impune gracias al FMLN.

“El partido no ha movido un dedo en colaborar con el esclarecimiento del crimen porque no les interesa”.

Jorge Dalton es productor de cine y televisión. Actualmente es el  director de Cine y Audiovisuales de la Secretaría de Cultura de la Presidencia (Secultura). Ha vivido y trabajado en México, Estados Unidos, Honduras y  El Salvador. Ha dirigido un total de diecisiete documentales, diversos programas de televisión con temáticas de cine, revistas culturales, conciertos de música  en vivo y numerosos videoclips tanto en Cuba, México y  El Salvador.

También ha sido jurado del  Festival Internacional de Cine de Guadalajara, (México), Festival Internacional de Cine en Centroamérica, Ícaro (Guatemala) y Festival Latino de Nueva York (Estados Unidos).


Se cumplen 42 años de la desaparición física de Roque Dalton. ¿Todavía hay algo que decir?

El crimen del poeta Roque Dalton sigue en la absoluta  impunidad. Sus asesinos siguen sin esclarecer nada ni revelar el sitio donde se encuentran sus restos. Para colmo, el Estado se ha hecho cómplice del pacto de silencio de los asesinos.  Sigue siendo un acto de  gran injusticia y uno de los crímenes emblemáticos que no se han resuelto como es el caso del asesinato de los curas jesuitas de la Universidad Centroamericana, el de monseñor Romero y otros crímenes atroces que son parte de todo un sistema de impunidad en el cual han tenido mucho que ver la derecha y la izquierda. El Estado salvadoreño al no hacer nada al respecto se hace cómplice.

Como familia hicimos una carta al expresidente Mauricio Funes al inicio de su mandato. Mi hermano habló también con Hato Hasbun —secretario de Gobernabilidad de Casa Presidencial— y con otros miembros de la cúpula del Gobierno. Nos reunimos con Medardo González —secretario general del partido FMLN— directamente. Él nos aseguró que el FMLN no tenía responsabilidad en el nombramiento de Jorge Meléndez en ese primer gobierno. O sea: entendimos que tanto el matrimonio Mauricio Funes y Vanda Pignato fueron los que nombraron a Meléndez como funcionario.

Con el gobierno actual  del presidente Salvador Sánchez Cerén,  el FMLN ratificó en el cargo a Jorge Meléndez. Él está señalado de haber participado en el crimen de mi padre. Al inicio de este segundo mandato llegamos a la conclusión de que Medardo González también nos engañó. Comprobamos  que  ese nombramiento había sido algo pactado entre todos ellos y no fue un asunto solo de Funes y Vanda Pignato.

El FMLN ha traicionado el legado y la figura de Roque Dalton. Ha pisoteando su obra literaria y hasta su pensamiento político y todo lo que mi padre significa para El Salvador y el resto de Latinoamérica. Entonces, no les bastó no solo con ensuciar la memoria del poeta revolucionario, sino que engañaron a mi familia, engañaron y pisotearon a mi madre y han engañado también al pueblo salvadoreño.

Villalobos y Meléndez no solo  son responsables del crimen de mi padre, sino de otros crimines que incluso están en el Informe de la Comisión de la Verdad. Fue el FMLN quien —a Jorge Meléndez— lo ha elegido y protegido de la manera más  impune, desfachatada y vergonzosa durante todos estos años. Cada día el FMLN deja evidenciado que no le interesa la figura del poeta meritísimo Roque Dalton. He llegado a pensar que en el fondo detestan a mi padre y todo lo que su figura significa. El partido no ha movido un dedo en colaborar con el esclarecimiento del crimen porque no les interesa.

El resultado y la respuesta a nuestra carta de parte del expresidente Funes fue más que miserable. Se puso a la par del victimario y echó a un lado a las víctimas. Ofendió públicamente a mi familia utilizando todo su poder para anularnos cuando le prohibimos pronunciar el nombre de mi padre en sus discursos.

El muy miserable [del expresidente Funes] quería centrar su show político con el título del poemario “El turno del ofendido”. Y una ofensa recibimos luego que mi hermano le solicitó a Hato Hasbun que no usara el nombre de mi padre. Y la reacción del expresidente Funes fue la misma reacción de quienes han protegido a los asesinos y los torturadores de Latinoamérica. La actitud de la primera dama de entonces, Vanda Pignato no pudo ser más miserable también, porque nunca se acercó a darnos ni  la mínima explicación. Me imagino que ella tenía que ser fiel a sus vínculos de amistad con Jorge Meléndez y Joaquín Villalobos. Este último es el asesino directo del poeta Roque Dalton.

Hace poco —en un centro comercial de San Salvador— la exprimera dama, Vanda Pignato se encontró con mi madre. Pignato la abrazó y la elogió de  manera  hipócrita y descarada. Mi madre tiene ya 85 años y cada vez es más frágil y sin fuerzas para reclamar nada. Y al parecer ella se irá de este mundo sin ver la tumba del padre de sus hijos. Hasta dónde ha llegado la desfachatez, la mentira y la impunidad de semejantes sabandijas en mayúsculas.


Hay una nueva generación de poetas en El Salvador. ¿Crees que Roque Dalton sigue siendo una influencia literaria?

Hay una nueva generación de poetas y escritores salvadoreños y seguramente mi padre seguirá siendo una gran influencia, pero creo que los escritores deberán crear estilos propios acordes a los nuevos tiempos. Esta nueva generación literaria tendrá que ingeniárselas para trascender y no quedarse en los localismos, los intentos y los esfuerzos. Esto es algo muy impregnado en la cultura salvadoreña a lo largo de la historia. Y no solo pasa con la literatura sino también  con el cine, las artes plásticas y las demás expresiones del arte. Hay un gran temor a trascender y eso ha sido un signo muy marcado de una cultura subdesarrollada. Un escritor debe ser también un intelectual en todos los sentidos. Debe ser parte de la conciencia crítica y generadora de un pensamiento que ayude a transformar la sociedad y eso en El Salvador de hoy es muy escaso. No hay una producción y un ambiente literario como existe en Nicaragua o Guatemala. El panorama literario aquí es difícil porque El Salvador no está catalogado como un país de lectores. Es un país en el que la gente no lee. Han desaparecido las librerías y las bibliotecas están vacías.  La gente se reúne en un bar o un café para  hablar de política, para hablar de cualquier cosa menos de arte y cultura.  Consumen televisión de manera sedienta para ver desfilar en los programas de opinión y noticieros a los mismos políticos  de siempre. El salvadoreño común vive atrapado en el círculo sin salida de la política. El salvadoreño no lee  y para colmo tampoco va al cine, porque lamentablemente tampoco no hay  nada que  ver.

Por último,  la política literaria del Estado o la gestión del Estado —en ese orden—  es insuficiente. El término mediocre es ya un elogio. Es  de verdad paupérrima.

De todas maneras el panorama puede ser muy negativo pero eso no es motivo para la no existencia de una buena literatura. En Haití hay buenísimos poetas y hubo siempre buenos escritores e intelectuales.


Hay algo que vi en Cuba: Las nuevas generaciones de artistas no saben sobre Roque Dalton. ¿Vaticinás un olvido de la vida y obra de tu padre en la Isla?

No tengo la misma opinión que tienes sobre la obra de mi padre en Cuba. Yo creo que en Cuba sí se venera a mi padre, su  poesía y lo que significa su figura. Es un sitio donde mi padre aún no está olvidado ni muerto, por suerte. Pero por supuesto, el olvido de las nuevas generaciones es un peligro. Ya incluso los jóvenes cubanos de hoy ignoran muchas cosas importantes de la propia cultura cubana.

En este asunto del olvido  que seremos, cito al gran escritor colombiano Héctor Abad Faciolince: “Todos estamos condenados al olvido y todos seremos derrotados, pero hay derrotas peores que la muerte”. En Cuba están en peligro un sinnúmero de cosas que tienen que ver con el olvido y la memoria. Ya Cuba no es la misma Cuba de 1968. Ni siquiera la Cuba de 1990. Lo que fue para muchos la Revolución Cubana —y la continuidad de ese proceso en toda su dimensión— está por definirse. A pesar de que me considero hijo de ese proceso que se inició en 1959, mis motivos de apego son mucho más profundos, son muy de raíz y están estrechamente relacionados con la nación cubana y soy de un pensamiento martiano. Siempre he vivido agradecido de mis padres por haberme llevado a vivir a Cuba. Y pienso que uno es del lugar donde crece y se forma, donde casi todo es por primera vez.

Hoy Cuba atraviesa por un momento complejo y los jóvenes que no tienen el mismo compromiso que tuvieron sus padres y abuelos hoy miran el futuro —por lógica— muy diferente. Ahora está la nueva relación con Estados Unidos que aún no sé muy bien en que va a desembocar. Un amigo cubano —un poco en  broma— decía que uno de los grandes problemas de Cuba es estar lejos de Dios y demasiado cerca de los Estados Unidos.  Pero yo confío en la nación cubana y no dejo de pensar en la reconciliación entre los cubanos. Esto es inevitable y es la única solución para un futuro próspero y abierto al mundo. Es una nación que a pesar de los pesares tiene muchas virtudes.


Jorge Meléndez ha aseverado dos cosas: en 2010 dijo que no conoció el asesinato de Roque Dalton sino un proceso político —dentro del ERP— en el que resultó muerto tu padre y otros guerrilleros. En 2016 afirmó que “Ni siquiera sabía que existía Roque Dalton”. ¿Qué pensás de estos cambios de discurso?

Sobre lo que dijo Jorge Meléndez en 2010 —que no se trató de un asesinato, sino de un “proceso político”—, pues puede que tenga razón, porque los asesinatos que se cometían a mansalva en la Unión Soviética —en la época de  Stalin y los famosos “Juicios de Moscú”— y los crímenes que se cometieron en la Checoslovaquia estalinista en Hungría, Rumania y Polonia —en los que murieron miles y miles de personas bajo innumerables acusaciones y que fueron a parar a fosas comunes— los denominaban así: “procesos políticos”. Nunca reconocieron que eran crímenes de lesa humanidad.

Y sobre la frase “Ni siquiera sabía de la existencia de Roque Dalton”, pues a mí no me sorprende todo lo burdo y despiadado que pueda ser este personaje de Jorge Meléndez.  Cuando mi padre fue asesinado dijeron primero que lo ajusticiaron por ser “agente cubano”. Luego salieron con eso de que lo habían matado por “agente de la CIA”. Y  mí ya no me sorprendería que dentro de poco el FMLN diga algo parecido. Si han resultado ser  tal para cual, porque Jorge Meléndez goza de toda la estima del FMLN y no me extraña que algún día el FMLN  hasta les erija un monumento a los asesinos del poeta Roque Dalton.


La familia Dalton se ha esforzado por esclarecer el asesinato de Roque… ¿Me equivoco si digo que eso mismo —al parecer— no sucede con tu hermano que desapareció a principios de 1980?

Él murió en combate en el departamento de Chalatenango como muchos que murieron y sus cadáveres quedaron en el camino. No sabemos mayores detalles. Yo no estuve en la guerra. Yo no participé y ni siquiera vivía en El Salvador. Mi hermano mayor muere en el mismo combate que mi hermano Juan José es capturado por las tropas élites del ejército. No supimos más. Es la razón por la cual nunca hemos reclamado, porque no se trata igual que lo de mi padre. Mi hermano muere en un combate en la montaña contra el ejército. La pérdida de mi padre y de mi hermano significa una gran desgracia para mi familia. Para nosotros hablar de eso es sumamente doloroso.


Roque increpó a Miguel Ángel Asturias por haber ocupado un cargo público que reñía con la ética revolucionaria e intelectual y le aconsejó por dignidad que renunciara a su cargo a la embajada de Guatemala en París. Si el Gobierno del FMLN mantiene en sus filas a un supuesto asesino de Roque Dalton, ¿por qué no renunciás a la Secultura? Es decir: ¿por qué no renunciás a tu cargo como funcionario del gobierno del FMLN? Y también lo digo porque te has mostrado abiertamente crítico hacia el partido y su actuar.

Bueno, son casos muy diferentes y épocas muy diferentes en cuanto a lo que  mencionas relacionado con  Miguel Ángel Asturias y mi padre. Es importante aclarar que yo no fui elegido por el FMLN para ocupar el cargo que tengo como director de Cine y Audiovisuales de la Secultura. Cuando el FMLN llegó al poder yo ya estaba  ahí medio año antes de que el expresidente Funes llegara al Ejecutivo. Fui contratado para ocuparme de lo que en aquel entonces se llamaba Unidad de Video cuando aún existía el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura). Entonces, yo desde el primer día presenté un proyecto de convertir la Unidad de Video en la primera instancia cinematográfica y audiovisual en la historia del Estado salvadoreño. Con mucho sacrificio creé el Centro de Producción Audiovisual donde se han realizados documentales y programas de televisión de corte cultural que incluso ayudaron a fortalecer y aumentar la teleaudiencia de Canal 10. Estamos por lanzar dentro de poco el primer programa de televisión digital. Pude crear un equipo de trabajo con gente joven y profesional. Es una instancia que camina a la par de todo el nuevo panorama audiovisual salvadoreño. Yo no fui elegido por el FMLN bajo ningún concepto ni ningún otro partido. Tampoco tengo compromisos partidarios ni políticos de ninguna clase con nadie. Yo soy un cineasta. Un trabajador comprometido con el arte, la cultura y el país. Bajo esas condiciones fui contratado y esa es parte de mi misión aquí. Me propuse dejar  un legado que está muy vinculado a todo el esfuerzo por la existencia de un cine nacional,  donde el Estado tiene muchas obligaciones. Yo no llegué aquí con un cargo político ni por “ser chero” de nadie. A mí me ampara mi trayectoria, mi obra y todo el trabajo que he venido desarrollando por el cine salvadoreño y la cultura en este país. Yo no vine al Estado como han llegado otra gente afín o militante del FMLN que llegó a asaltar el Estado como si fuera un botín de conquista como lo hizo el partido ARENA en el pasado. Es aberrante e injustificable la filosofía del FMLN: si ARENA robó y despilfarró porqué nosotros no lo vamos a hacer.

Yo soy un cineasta revolucionario y enemigo de la burocracia, la mediocridad, la mentira y la corrupción  y yo vine a cumplir con mi deber y no andar en babosadas políticas. No me perdonan que yo diga las cosas y si tengo que salir a la calle con un megáfono a acompañar a los trabajadores, pues lo hago. Yo no estoy señalado ni soy sospechoso de cometer ningún crimen. Yo no tengo nada que ver con esa podredumbre de otros funcionarios altamente sospechosos de crímenes, corrupción e enriquecimiento ilícito. Esa es la gran diferencia [entre Jorge Dalton] con el cargo que ocupa Jorge Meléndez. Si alguien  sabe de esa gran diferencia es el presidente de la República, Salvador Sánchez Cerén. Él sabe perfectamente quién soy yo y conoce perfectamente a mi familia. Él sabe de sobra de dónde viene Jorge Meléndez y en lo que estuvo involucrado. Es el presidente de la República quien tendría la obligación, la honorabilidad, la honestidad y  la autoridad necesaria —en nombre de la justicia y la verdad— de destituir a Jorge Meléndez señalado por el crimen de un poeta.


El vicepresidente de El Salvador, Óscar Ortiz pidió que no se extraditaran a los militares señalados en haber participado en el asesinado de los jesuitas de la UCA. Y al Gobierno no le cayó en gracia que se declarara ilegal la Ley de Amnistía de 1993. ¿Por qué creés que ocurren estos cambios de postura?

Bueno, la protección de esos militares e impedir que fueran extraditados por España —señalados de graves violaciones a los derechos humanos— se inició con Mauricio Funes y el FMLN. Ellos se prestaron para eso. Este es otro acto vergonzoso, sucio —y sobre todo— un acto de traición a las víctimas de tales asesinatos. El vicepresidente Ortiz pone en claro su postura —que en definitiva es la postura del FMLN— de estar en contra  del esclarecimiento de la verdad. Ellos son pieza clave de ese sistema de impunidad que reina en el país. Los miembros del FMLN están evitando por todos los medios que los casos de crímenes cometidos por el FMLN no  salgan a flote. El FMLN  definitivamente se pone al lado de los victimarios y anula a las víctimas.

Con el caso del asesinato del poeta Roque Dalton, no pueden ser más claros. Como dije al inicio: no han movido un dedo en ayudar al esclarecimiento de la verdad  y eso de alguna manera los hace cómplices de quienes cometieron el crimen porque se han dedicado a proteger a esos victimarios. Yo creo que todo eso es parte de un proceso de  corrupción política dentro del FMLN. Ellos han pisoteado muchos principios, se olvidaron hasta de su propia gente. Se traicionaron a ellos mismos. Se olvidaron de  los que lo dieron todo, de los que sacrificaron lo más preciado que tenían que es la vida.

(Jorge Dalton cita los versos de un poema de su padre).

Se olvidaron, pues de:
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,.
mis compatriotas,
mis hermanos….


Eso es imperdonable como son imperdonables los que asesinaron al poeta Federico García Lorca. Yo considero que el FMLN no es revolucionario. Lo dejó de ser hace mucho tiempo.

*Esta entrevista fue publicada en el periódico digital Cuarta de Guadalajara, México.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Los poetas no mueren



Los poetas no se mueren nunca —y menos, si los matan: es ley de la vida y también de la muerte. En todo caso se convierten en fantasmas muy tenaces. Los verdugos lo saben en carne propia porque cada letra del poeta, cada palabra suya, cada verso limpio, les pega como una bofetada. La única eternidad posible será la que conceda la poesía. La poesía es don del hombre. “País mío no existes/ sólo eres una mala silueta mía/ una palabra que le creí al enemigo”, dijo mi querido Roque Dalton meses antes de que sus jefes guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) le metieran un balazo a traición, el Día de las Madres de 1975, a cuatro tardes de cumplir 40 años —hace ya treinta y cinco.

Cuando conocí a Roque, en la colmena habanera de los setenta, él era el poeta más simpático del mundo. Lo recuerdo vestido con una camisa blanca de mangas cortas, pantalón cualquiera y unas botas altas, mal acordonadas. Más delgado que su malicia, tenía buena fama de polemista. No soportaba los caprichos del poder ni el poder de los caprichosos, y se peleaba de palabras con sus superiores o subordinados, de igual a igual. Había logrado una pronta consagración con su libro El turno del ofendido e iba dejando a su paso por la ciudad un rastro de anécdotas (casi siempre inverosímiles) más un reguero de amores que se sumaban, en centroamericana fugacidad, al libro de las leyendas urbanas. Para acreditar sus hazañas con pruebas de rigor, El Flaco Roque hubiera necesitado ser El Gato Dalton y consumir más de siete vidas; así y todo, creo que tendría que robarse otras tantas en alguna barata de mercado. Cómo explicar, sin creer en Dios, sus mil quinientas páginas de poemas, sus dos escapes de la cárcel minutos antes de ser llevado ante un pelotón de fusilamiento, sus andanzas por todas las callejuelas de Praga persiguiendo la escurridiza sombra de Franz Kafka), sus travesuras en la Corea sin humor de Kim II Sung y, por último, la confianza que tuvo en sus camaradas de guerrilla aún sabiendo que ellos envidiaban rabiosamente su inteligencia, su carisma y sus cojones. “¡Qué cosa tan jodida es descansar en paz!”, dijo el autor de Taberna y otros lugares sin saber que él nunca tendría el privilegio del reposo pues sus matadores siguen sin atreverse a decirnos por qué lo acusaron de ser agente de la CIA si sabían bien que era una calumnia —ni dónde rayos lo enterraron horas después, aquella noche de primavera. Muy cerca de la casa donde le dispararon en la nuca, las mujeres más lindas del continente desfilaban por la pasarela de un concurso de belleza. No me extrañaría que lo primero que haya hecho el espíritu de Roque fuera irse volando a verlas modelar: ni cadáver, un hombre como él se perdería esos bikinis.

El presidente salvadoreño Mauricio Funes acaba de nombrar en un alto cargo de su gobierno a Jorge Meléndez, el valiente comandante Jonás, un hombre que lleva en el cuerpo varias heridas de guerra y, en el alma, la inconfesada pena de haber sido uno de los ejecutores del poeta y su compañero en la muerte, el obrero Armando Arteaga, alias Pancho. Los otros comandantes implicados, aún vivos, son Alejandro Rivas Mira y Joaquín Villalobos —según confesión pública del propio Villalobos. “Fue un tremendo error”, reconoció entonces. En entrevista reciente, un Jorge Meléndez acorralado dijo al periodista Tomás Andréu: “Yo norecuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un proceso político en el cualsalieron muertos varios compañeros (…) No soy asesino de Roque Dalton. En ese proceso del ERP con mucho orgullo yo soy partícipe. (…) Las guerras son situaciones excepcionales de mucho dolor, de muchos muertos, de faltas de ley, de decisiones siempre arbitrarias (…) Yo estuve ahí y sé lo que pasó”. Han corrido [cuarenta y dos] mayos y Jonás no ha aclarado nada.

La familia Dalton, de la cual me siento parte por razones largas de contar, sólo pide que se sepa la verdad. Juan José y Jorge, hijos de Roque, quieren rescatar el cuerpo del poeta: esta semana, encabezan una cruzada a favor de la justicia. “No sabemos a dónde fue a parar su cadáver, no hemos tenido esa oportunidad de ponerle una flor (…) Los responsables de las torturas sicológicas y físicas que mi padre y Armando Arteaga sufrieron durante su cautiverio, tienen nombre y apellido. El gobierno (del presidente Funes) tiene dos caminos: rectificar y despedir a Jorge Meléndez o ser cómplice de uno de los involucrados en el crimen. Mayo seguirá siendo un mes sumamente triste e injusto. Muy injusto”, ha dicho Jorge.

Roque escribió: “No temáis por mí y perdonad que me retire por un momento. Voy a reírme de vosotros”.


Vosotros son ellos. 

*Este texto de opinión fue escrito por el cubano Eliseo Alberto y apareció en el periódico mexicano, Milenio. 

** Quizás interese: Jorge Meléndez: "No recuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un proceso político"


jueves, 7 de julio de 2016

Jorge Meléndez: “No recuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un proceso político”


Esta entrevista apareció en mayo de 2009 en el periódico digital salvadoreño, ContraPunto. Es un medio fundado por el periodista, Juan José Dalton (hijo del poeta Roque Dalton).
Estas declaraciones del excomandante guerrillero hicieron que la intelectualidad latinoamericana que conoció a Roque se solidarizara con la familia Dalton. Voces como la de Silvio Rodríguez pasando por la de Horacio Castellanos Moya hasta llegar a íconos de la literatura como Eduardo Galeano se alzaron  a favor del esclarecimiento sobre dónde están los restos del poeta, creador de obras emblemáticas como “La ventana en el rostro” y “Taberna y otros lugares”.

Después de esta entrevista, la familia Dalton demandó ante la Fiscalía General de la República a Jorge Meléndez y Joaquín Villalobos por el asesinato del poeta. A inicios de 2013 las autoridades consideraron que el caso había prescrito y que no podía considerarse crimen de lesa humanidad.

El “caso Dalton”, sin embargo fue llevado en 2012 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con sede en Washington.

“Estamos esperando que esta institución lo acepte. Entonces comenzaría un proceso de estudio por los comisionados, quienes al final, cerrarán el caso o demandarán al Estado el cumplimiento de recomendaciones como lo han hecho con otros casos salvadoreños”, ha dicho Juan José Dalton. Además añade que “la Fiscalía General de la República no investigó absolutamente nada de la denuncia. Sólo se basó en la prescripción del delito”.

En 2013 la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó que se decretara cada 14 de mayo como el Día Nacional de la Poesía en homenaje a los poetas salvadoreños, pero con énfasis en el intelectual y poeta, Roque Dalton.

En 2012 la CIA desclasificó un conjunto de informes relacionados con Roque Dalton y estos afirman que el poeta nunca fue agente de la CIA, tal y como afirmó un comunicado del ERP tras el asesinato de Roque. 

Un sábado 10 de mayo de 1975, el poeta Roque Dalton fue asesinado por sus propios compañeros de armas y de organización a la que pertenecía: el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). ¿La razón? Fue acusado de insubordinación y de incitar a la rebeldía a su compañero, Armando Arteaga (alias “Pancho”). Posteriormente a Dalton se le agregó, entre otras cosas, la acusación de ser agente de la CIA. Esta acusación le pondría fin a los días del poeta.

Entrevistado en 1993 por el periódico mexicano Excélsior, Joaquín Villalobos (miembro de la cúpula del ERP) dijo que el asesinato del poeta Dalton “fue un tremendo error”. En dicha entrevista dio un listado de los que participaron en la decisión colectiva de desaparecer al poeta: Alejandro Rivas Mira, Jorge Meléndez, Vladimir Rogel, Alberto Sandoval (Lito), otro de seudónimo Mateo y el mismo Joaquín Villalobos.

ContraPunto conversó con una de esas personas que mencionó Joaquín Villalobos: Jorge Meléndez (alias “Jonás”) durante la guerra. En la actualidad es el secretario para Asuntos de Vulnerabilidad y director general de Protección Civil. Esto gracias a la invitación que le hiciera el presidente Mauricio Funes, mismo que ha mencionado al poeta Dalton en sus discursos como “nuestro más grande poeta”.

Los homenajes que el gobierno preparó en el año 2010 en honor al poeta no fueron apoyados por la familia Dalton y han sido calificados por el cineasta Jorge Dalton —otro de sus hijos— como “la ofensa más grande que se le haya hecho al poeta Roque Dalton y a la familia después de 35 años de su asesinato”.

Jorge Meléndez responde escuetamente. Dice tener una verdad de los hechos. Su propia verdad. Esta la dirá “cuando tenga tiempo” y añade algo valioso: “Yo estuve ahí y yo sé lo que pasó”, pero que “no tiene prisa” para hacerlo público. También entra en contradicción con Joaquín Villalobos, pues este último fue claro al afirmar que en el asesinato de Roque Dalton “indiscutiblemente no hubo juicio, aunque nosotros hayamos dicho que eso fue un juicio”.

¿Cómo conoció “Jonás” a Roque Dalton?
En un informe que dio Sebastián Urquilla (Alejandra Rivas Mira), el cual decía que estaba incorporado Roque Dalton y que tenía por seudónimo “Julio”. Ahí me enteré de él. No lo conocí, simplemente informaron. Posteriormente en una reunión —especie de encuentro, no recuerdo— pude saber quién era “Julio”.

Cuando se conocen y él forma parte del ERP, ¿cómo es la relación?
Yo soy fundador del ERP. Él vino, si no me equivoco, en 1974 o… No, en 1975…

Ajá, ¿compartían, debatían…?
No.

Seré directo: ¿Dónde se encontraba Jorge Meléndez, fundador del ERP, alias “Jonás” cuando asesinaron a Roque Dalton?
¿Cuándo asesinaron a Roque Dalton? ¿Me podría decir usted cuándo asesinaron a Roque Dalton y en qué fecha exacta y a qué hora?

10 de mayo de 1975…

Umjú… Falso, falso. Esa decisión fue un proceso largo y participó, es cierto, la anterior dirección. Yo no era de la anterior dirección… Eh… participó la anterior dirección y… Participó… ¿Cómo le llamaban a este…? El Estado Mayor, que era una parte de esa dirección. La dirección de ese entonces estaba conformada por Lil Milagro, Alejandro Rivas Mira, Joaquín Villalobos, Fermán Cienfuegos… No recuerdo los otros. Y entonces, esta decisión de la que habla Joaquín fue cuando ya hubo un fracturamiento (sic). Recuerdo que hubo dos grandes asambleas y hubo todo un proceso en el cual la declaración más fulminante fue la de Salvador Cayetano Carpio que dijo que Roque Dalton tenía una historia bastante oscura, que se escapó del penal de Cojutepeque escarbando hoyos con una cucharita. Entonces por eso le tenían serias desconfianzas. Salvador Cayetano Carpio era el dirigente de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación). Esto fue la base de la acusación de Rivas Mira para decir que Roque Dalton podría ser agente de la CÍA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos).

¿Por qué lo menciona a usted Joaquín Villalobos? Él afirma que pactaron no descargar la culpa en una sola persona, pues la decisión es colectiva: “una responsabilidad de todos”
Eso es cierto. Por eso digo: es falso que fuera un pequeño grupo. Fue todo un proceso. Incluso hubo dos asambleas. Por eso le digo: era un grupo que le llamaban el Estado Mayor y luego en esa decisión hubo una reunión donde nos llamaron y nos dijeron estas son las alternativas…

Entonces le hago una pregunta directa: ¿cuál fue su participación en el asesinato, vigilancia o juzgamiento en el caso Roque Dalton?
Bueno, en todo lo que usted llama asesinato está implicando un punto de vista, que al menos yo no lo comparto con usted. Estamos hablando de una situación de una guerrilla en la que se dio un proceso político y donde Roque Dalton fue muerto. Por asesino yo entiendo que una persona comete un acto contra otro. No sé por qué motivo y aquí estamos hablando de un proceso político. Yo no soy asesino de Roque Dalton. Eso lo quiero dejar claro. En ese proceso del ERP con mucho orgullo yo soy partícipe. En el momento que yo considere, porque es mi derecho y es mi atribución de cómo interpreto, analizo y fueron las cosas, pues yo lo voy a hacer [decir]. Usted tiene todo el derecho de preguntar. Entiendo que está haciendo un reportaje. Tiene derecho de tener opinión. Incluso de decir asesinato. Incluso me está diciendo asesino. Yo le quiero decir que yo no lo… Yo no le acepto ese insulto y no lo comparto.

Le pregunto esto porque existe una entrevista con Joaquín Villalobos en la que lo menciona a usted en la participación, en la decisión colectiva. Hay también un texto de Geovani Galeas en la que dice lo siguiente, se lo leo literalmente: 

“Una madrugada de abril de 1975, Jonás y cuatro combatientes bajo su mando llegaron a una casa clandestina de Santa Anita. La misión consistía en relevar a la unidad que vigilaba a dos prisioneros confinados en cuartos separados, pero libres de manos y pies: Armando Arteaga y Roque Dalton, compañeros acusados de insubordinación.

Colocó el dispositivo de defensa y ordenó a su segundo que verificara la situación de Dalton. Él fue al otro cuarto. “¿Serías capaz de usar eso contra mí?”, le preguntó Arteaga, refiriéndose a la pistola. “Si me das el menor motivo no lo dudaría”, respondió Jonás.

(Jonás, en realidad Jorge Meléndez, según muchos el mejor jefe militar guerrillero en el terreno durante la guerra, me lo confirma 28 años después: “Ni en ese momento ni nunca me tembló la mano. Para un combatiente del ERP el cumplimiento de la misión era cosa sagrada. Por eso Arteaga entendió mi respuesta. Esa fue nuestra escuela”.)

En eso escuchó un grito desde el cuarto donde estaba Dalton, y corrió, “¡Este hijuepueta está armado!”, le dijo su segundo. Jonás apuntó a la frente de Dalton. “No disparés”, gritó el poeta, asustado, “yo mismo avisé que tenía el arma”. Jonás le quitó la pistola y mandó que lo sacaran al patio, con la orden de disparar al menor movimiento”.
        
Ajá, pero eso dice usted que dice Geovani Galeas.

Sí, pero aquí Geovani Galeas confirma lo escrito porque habló 28 años después con usted y cita sus palabras.
Sí, pero usted me está hablando del asesinato de Roque Dalton

Por eso le pregunto su participación en estos hechos… [Interrumpe]
No, usted no dijo participación en estos hechos. Usted dijo participación en el asesinato. Son cosas diferentes.

Insisto: Joaquín Villalobos lo involucra a usted…
Sí. Es una decisión del ERP, exactamente. Lo que usted dijo y yo no sé si eso dijo Joaquín y yo le dije que eso es falso. Fue un proceso político y yo he decidido, porque se dicen cosas a medias, que cuando haya que decir la verdad, la voy a decir yo. Tengo ese derecho. Yo estuve ahí y yo sé lo que pasó. Yo tengo mi interpretación y yo tengo que decir la verdad que a mí me corresponde y no como ahora: que viene siempre un periodista, pregunta muchas cosas y después dice lo que le da la gana o lo que él entiende. Quiero dejar en claro uno: no soy el asesino de Roque Dalton. Dos: creo que cuando alguien dice el asesinato de Roque Dalton está equivocado. Debería investigarse más. Esa es  mi respuesta.

Recuerdo que dijo que escribiría un libro al respecto…  [Interrumpe]
Sí, porque hubo un periodista que insistía, insistía y entonces yo le dije: “Algún día voy a escribir una novela o un libro y para que se venda, ahí voy a contar”. Es una estupidez, ¿verdad? Porque en realidad es una falta de respeto, pero también el periodista tenía una total falta de respeto, porque yo le dije: “Mire: prefiero no hablar del caso”, porque creo que es un caso en el cual es bastante importante dilucidar la verdad y decirla, pero la debe decir uno. La debe plantear uno tal como la analiza y de manera completa. Porque aquí se dicen muchas cosas y cualquiera afirma, dice. Los que hablan ni saben ni dicen la verdad ni explican. Yo ya estoy cansado de escuchar… Y entonces yo digo… Bueno, ¿cuál es el…? Porque creo que la gente pregunta básicamente, con esas palabras, porque así lo han dicho: “¿Quién asesinó a Roque Dalton?”. Una cosa dejo clara: yo no asesiné a Roque Dalton.

¿Entonces ese libro no existe?
Yo no he escrito ningún libro

¿Y entonces lo escribirá?
Si algún día decido decir la verdad, pues no sé si será un libro o será simplemente un documento,  pero créame que cuando eso suceda lo haré con mucha seriedad y porque hay demasiadas cosas importantes: la historia de una organización, de muchos líderes, la historia del mismo Roque Dalton, la historia de Arteaga [Armando Arteaga alias “Pancho” quien fue ejecutado junto al poeta]. Hay muchas cosas importantes que decir, el involucramiento de otras  organizaciones, personajes.

Si después de 35 años de los hechos dice estar cansado de esto, ¿por qué no habla de ello. ¿Qué se lo impide?
Yo no creo que sean 35 años, creo que es más…

Fue asesinado el 10 de mayo de 1975. Hasta la fecha son 35 años.
Exacto. Bueno, a mí no me lo impide nada. Ahí es simplemente mi decisión.

Pero su decisión involucra terceros, a la familia del poeta. El mismo presidente Funes lo ha llamado “nuestro más grande poeta”. Hablamos de una lesión cultural para el país.
Es una obligación histórica reconstruir la historia y cada uno de nosotros pone su aporte. Usted ya me leyó una serie de cosas y entonces digo que lo escriben de una manera que cada quién considera cómo es que debe escribir. Yo lo debo decir y lo debo escribir como yo pienso que es responsable y cuando yo crea que es el momento de sentarse y de ponerse a hacerlo. Yo creo que eso es una obligación importante para el país, pero no creo yo, porque usted sea un periodista, tenga yo que hablarle a usted, ahora, en este momento qué es lo que ha pasado en cada situación. Yo he tratado de colaborar para que las cosas se entiendan bien y el resultado para mí al final no es claro. He visto a los hijos de Roque Dalton dando declaraciones horribles sobre mi persona que no tienen nada que ver con la realidad. Entonces yo digo que esta gente ha interpretado esas cosas que se dicen. Ya no más. El día que hable lo voy a hacer yo: tal como  yo quiero que se diga y que sea responsable y que sea la verdad dentro de lo que mi honestidad pueda. Así son las cosas y las voy a decir por escrito, porque creo que es la mejor manera.

¿Cuál fue su participación en los hechos?
Yo fui miembro fundador del ERP y el ERP dentro de ese proceso es parte de su historia. Un miembro del ERP también fue Roque Dalton. Él también es parte de esa historia. Todos somos responsables de esa historia.

Disculpe la insistencia, seré más directo: ¿Usted no tuvo ninguna participación en los hechos que llevaron a la desaparición física del poeta Roque Dalton?
Se lo repito: el ERP fue fundado desde los años 70 y entre uno de los episodios del ERP está un episodio: la muerte de Roque Dalton. De eso somos actores todos los miembros de aquel entonces ERP y yo fui un miembro del ERP con mucho orgullo. Todo lo bueno, lo malo… [De] todo lo que se hizo somos responsables.

¿Qué pensó cuando supo en aquel momento del asesinato de Roque Dalton?
Yo no recuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un proceso político en el cual salieron muertos varios compañeros. Uno de ellos, Roque Dalton.

¿Entonces la muerte de Roque Dalton debe quedar ahí, en eso: en un proceso?
Fíjese que el ERP es la única organización —creo que en el mundo entero y en la historia de las fuerzas de izquierda— que publicó un balance y una versión de los sucesos de 1975. Se pudo haber dicho cualquier cosa, [pero] el ERP se hace responsable y es porque el ERP lo publicó con un criterio: esto pasa por el seno de la izquierda, de toda la izquierda armada y [hay que] darlo a conocer para que no suceda nunca más. Fue nuestra obligación y se dio a conocer. Desgraciadamente pasó muchas veces más, no en el ERP, pero sí en otras [organizaciones].

Soy parte de esa historia [del ERP] y creo que tengo derecho también… porque me lo he ganado con sangre, sacrificio. Me lo he ganado con olor a polvo, muertos, sangre propia, de familia, de compañeros  y a mucha pólvora. Tengo derecho a tener mi versión y mi decisión.

¿Cómo llega a ser parte usted de las estructura del gobierno? ¿Fue impulsado por el FMLN o invitado por el presidente Funes?
Yo soy miembro del Partido Social Demócrata que está en proceso de organización en su estatus legal porque el Tribunal Supremo Electoral (TSE) nos impidió la inscripción, pero hacemos lucha política. Parte de los esfuerzos que hacemos —y entre otros— es la alianza por llevar a la victoria al presidente Funes que fue candidato del Frente, porque si dejamos decena de miles de muertos en el camino —entre ellos el mismo compañero Roque Dalton— esa sangre y todo ese esfuerzo tiene que traducirse en la posibilidad de enrumbar el país en sentido de justicia social y democracia. Tengo una alianza con el FMLN y tengo una alianza con el presidente Funes. Es decir: con ambos. Pero es eso: alianza. Pero mi pensamiento y mis convicciones son del socialismo democrático y desde ese punto de vista participé en política. Hablando del gobierno: me propuso el presidente Funes si deseaba participar en distintas áreas. Me propuso varias y entre ellas propuso el tema de Protección Civil. Para mí esto es importante por lo que significa para la gente y acepté esto.

¿Qué significa para usted el mes de mayo? ¿Qué resonancia tiene en usted el nombre de Roque Dalton cuando aparecen periodistas y le preguntan por él? 
Antes de la muerte de Roque Dalton, él era un personaje mítico que yo admiraba a través de mis padres que me hablaban de él. No fue contemporáneo mío y después de la muerte del poeta, yo sigo admirando la obra de él. Yo sigo viendo con mucho respeto la participación de él en el proceso político, que es muy complejo. Por eso digo: usted dice asesinato y yo digo, no. Mire, momento. Porque es hasta un irrespeto a la figura de Roque Dalton, porque lo ponen en una situación de alguien que asesinaron. No. Hay un proceso político. Él es parte de las bajas y de los personajes históricos más importantes de nuestro país. Y cada vez que llega mayo, yo no tengo la conciencia negra. Cada vez que se habla de Roque Dalton siento mucho orgullo de Roque Dalton y también me doy cuenta que hay mucha gente que no entiende ni sabe lo que pasó y entonces dice cualquier cosa y quizás mucha de esa gente no ha hecho nada por este país y tienen interpretaciones muy simplistas, pero eso es responsabilidad de los que escriben: unos escriben en forma novelada, otros porque se sienten agredidos y otros porque hablan con total ignorancia.
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Me llama la atención que cuando usted dice que tiene su propia versión de los hechos y que tiene  derecho a no contarla y a decirla cuando crea conveniente… [Interrumpe]
Cuando yo crea que tengo el tiempo y que lo puedo contar y lo puedo decir con claridad y que sea un aporte a la historia de nuestro país, que se reconozca, se conozca, y que sea una fuente para los historiadores y que sea una fuente de investigación… Porque miré: usted está escribiendo un artículo, un reportaje. Usted tiene su tesis y tiene su derecho. Cualquier cosa que diga usted lo va a poner en ese contexto y obviamente pondrá una parte, no todo lo que diga. Entonces ya no quiero prestarme a eso, tengo mi derecho. Tengo cosas que decir que son importantes porque yo soy un actor. Conozco el contexto y conozco mucho más. Hay muchos que hablan de la muerte del compañero Dalton como una cosa mágica, aislada. Eso no es correcto, pero en fin. Ese es mi punto de vista.

En ese trozo de verdad que usted tiene, ¿sabe cómo sucedieron los hechos, cómo fue su muerte?   
Eso es lo que yo voy a contar y ahí se van a dar cuenta todo lo que sé y lo que no sé. Obviamente lo que no sé no lo voy a poder decir, pero lo que sé sí lo voy a decir.

¿Su silencio sobre lo que sucedió con Roque Dalton lo considera un derecho?
Es un derecho que yo tengo, el decirla o escribirla.

¿Cómo se debatió en el seno de la izquierda el asesinato de Roque Dalton aún después de los Acuerdos de Paz o en este nuevo gobierno?
En el seno de la izquierda nunca se ha hablado de los muertos indebidos, porque no estamos hablando de Roque Dalton. Porque estamos hablando de Ana María, la exdirigente de ANDES 21 de julio. Estamos hablando de muchos ajusticiados que no aparecen en la historia. Hay incluso un libro. Publicaron una historia en San Vicente [caso Mayo Sibrián que salpica al presidente de El Salvador: Salvador Sánchez Cerén], porque todos los que estuvimos en la izquierda armada, porque hoy lo que llaman izquierda,  no sé. Es otra cosa… Mire: hay cientos de muertos. Todos hay que reivindicarlos. Y no solo en El Salvador. Esto pasó en Guatemala, Nicaragua, Colombia… Es importante porque desmitifica a los grupos armados, la guerra. La gente lo ve como algo heroico, puro. Las guerras son situaciones excepcionales de mucho dolor, de muchos muertos, de faltas de ley, de decisiones siempre arbitrarias. En la Comisión de la Verdad los compañeros de todas las organizaciones no dijeron las verdades. A mucha honra: en el ERP siempre hemos tenido una actitud de “esto hay que decirlo”, porque esto ayuda en la historia y lo de Dalton hay que decirlo. Lo que no voy a decir en este momento… O no se lo voy a decir a usted en este momento, pero que lo voy a decir. Claro que sí.

Pero su silencio ha contribuido a que las cosas queden en el limbo con respecto a Roque Dalton 
Nosotros lo dijimos por escrito como organización. O sea: se llamó balance de los sucesos de 1975 y se discutió en toda la organización y se hizo público y dimos esa razón por escrito…

Entonces cuando dice que “dimos esa razón por escrito” tiene razón Joaquín Villalobos de mencionar su nombre [en la decisión de ejecutar al poeta Dalton]
Yo nunca he negado que he sido miembro del ERP. Lo que le he dicho es que no puedo hablar de asesinato como lo hace usted. Yo hablo de procesos políticos, hablo de las responsabilidades del ERP y hay organizaciones y hay miembros de otras organizaciones que participaron.

Joaquín Villalobos me menciona a mí porque yo era miembro de ERP y todos los miembros del ERP nos hacemos responsables. Yo no era miembro de la dirección del ERP en ese momento, pero no quiere decir que yo no fui miembro del ERP. Fui partícipe de todo el proceso político del ERP.

He visto en usted que hay cierta incomodidad cuando menciono la palabra asesinato, ¿por qué?
No incomodidad. Lo que ha habido es una clarísima discrepancia con usted. Usted lo llama asesinato y yo no.

¿Cómo lo calificaría entonces?
Creo que [Roque Dalton] es una persona que murió fruto de un proceso político, proceso político dentro de una guerrilla.

¿Y cuándo tendremos su versión del caso?
Hoy por hoy mi preocupación es salvar vidas. No tengo tiempo para ponerme a escribir. Las causas por las cuales murieron decenas de miles de compañeros, las causas… Porque yo tengo varios balazos en el cuerpo, porque yo perdí hermanos, primos, tíos y tías. Yo sigo pensando en el futuro. No puedo estar pensando en el pasado. El que pretende avanzar poniendo la cabeza hacia atrás no va a avanzar. Ya habrá momento en que uno podrá reposar y decir: “hoy es el momento de dar mi aporte en otro tema”. Yo no tengo prisa.

*Fotografía del periodista, Gabriel García.

El reverso de la diferencia

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¡Que se jodan los sabios y los pensadores! / ¡Que se jodan todas las épocas y edades! / ¡Que se jodan los hombres de todos los tiempos / y el embuste de la Civilización y de la Cultura! [J. A. N.]