sábado, 8 de octubre de 2016

Lástima




Cosa de grande maravilla y lástima
que sea aquí tanta flaqueza e
impurezas del ánima que siendo la
mano de Dios de suyo tan blanda
y suave, la sienta el ánima aquí tan
grave y contraria...
                  
               (San Juan de la Cruz)

Me haces daño, Señor: Quita tu mano
de encima. Déjame con mi vacío,
déjame. Para abismo, con el mío
tengo bastante. ¡Oh Dios!, si eres humano,

compadécete ya, quita esa mano
de encima. No me sirve. Me da frío
y miedo. Si eres Dios, yo soy tan mío
como tú. Y a soberbio, yo te gano.

Déjame. ¡Si pudiese yo matarte,
como haces tú, como haces tú! Nos coges
con las dos manos, nos ahogas. Matas

no se sabe por qué. Quiero cortarte
las manos. Esas manos que son trojes
del hambre, y de los hombres que arrebatas.

Blas de Otero

De: “Redoble de conciencia” (1950)

jueves, 7 de julio de 2016

Jorge Meléndez: “No recuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un proceso político”


Esta entrevista apareció en mayo de 2009 en el periódico digital salvadoreño, ContraPunto. Es un medio fundado por el periodista, Juan José Dalton (hijo del poeta Roque Dalton).
Estas declaraciones del excomandante guerrillero hicieron que la intelectualidad latinoamericana que conoció a Roque se solidarizara con la familia Dalton. Voces como la de Silvio Rodríguez pasando por la de Horacio Castellanos Moya hasta llegar a íconos de la literatura como Eduardo Galeano se alzaron  a favor del esclarecimiento sobre dónde están los restos del poeta, creador de obras emblemáticas como “La ventana en el rostro” y “Taberna y otros lugares”.

Después de esta entrevista, la familia Dalton demandó ante la Fiscalía General de la República a Jorge Meléndez y Joaquín Villalobos por el asesinato del poeta. A inicios de 2013 las autoridades consideraron que el caso había prescrito y que no podía considerarse crimen de lesa humanidad.

El “caso Dalton”, sin embargo fue llevado en 2012 a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con sede en Washington.

“Estamos esperando que esta institución lo acepte. Entonces comenzaría un proceso de estudio por los comisionados, quienes al final, cerrarán el caso o demandarán al Estado el cumplimiento de recomendaciones como lo han hecho con otros casos salvadoreños”, ha dicho Juan José Dalton. Además añade que la Fiscalía General de la República no investigó absolutamente nada de la denuncia. Sólo se basó en la prescripción del delito”.

En 2013 la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó que se decretara cada 14 de mayo como el Día Nacional de la Poesía en homenaje a los poetas salvadoreños, pero con énfasis en el intelectual y poeta, Roque Dalton.

En 2012 la CIA desclasificó un conjunto de informes relacionados con Roque Dalton y estos afirman que el poeta nunca fue agente de la CIA, tal y como afirmó un comunicado del ERP tras el asesinato de Roque. 

Un sábado 10 de mayo de 1975, el poeta Roque Dalton fue asesinado por sus propios compañeros de armas y de organización a la que pertenecía: el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). ¿La razón? Fue acusado de insubordinación y de incitar a la rebeldía a su compañero, Armando Arteaga (alias “Pancho”). Posteriormente a Dalton se le agregó, entre otras cosas, la acusación de ser agente de la CIA. Esta acusación le pondría fin a los días del poeta.

Entrevistado en 1993 por el periódico mexicano Excélsior, Joaquín Villalobos (miembro de la cúpula del ERP) dijo que el asesinato del poeta Dalton “fue un tremendo error”. En dicha entrevista dio un listado de los que participaron en la decisión colectiva de desaparecer al poeta: Alejandro Rivas Mira, Jorge Meléndez, Vladimir Rogel, Alberto Sandoval (Lito), otro de seudónimo Mateo y el mismo Joaquín Villalobos.

ContraPunto conversó con una de esas personas que mencionó Joaquín Villalobos: Jorge Meléndez (alias “Jonás”) durante la guerra. En la actualidad es el secretario para Asuntos de Vulnerabilidad y director general de Protección Civil. Esto gracias a la invitación que le hiciera el presidente Mauricio Funes, mismo que ha mencionado al poeta Dalton en sus discursos como “nuestro más grande poeta”.

Los homenajes que el gobierno preparó en el año 2010 en honor al poeta no fueron apoyados por la familia Dalton y han sido calificados por el cineasta Jorge Dalton —otro de sus hijos— como “la ofensa más grande que se le haya hecho al poeta Roque Dalton y a la familia después de 35 años de su asesinato”.

Jorge Meléndez responde escuetamente. Dice tener una verdad de los hechos. Su propia verdad. Esta la dirá “cuando tenga tiempo” y añade algo valioso: “Yo estuve ahí y yo sé lo que pasó”, pero que “no tiene prisa” para hacerlo público. También entra en contradicción con Joaquín Villalobos, pues este último fue claro al afirmar que en el asesinato de Roque Dalton “indiscutiblemente no hubo juicio, aunque nosotros hayamos dicho que eso fue un juicio”.

¿Cómo conoció “Jonás” a Roque Dalton?
En un informe que dio Sebastián Urquilla (Alejandra Rivas Mira), el cual decía que estaba incorporado Roque Dalton y que tenía por seudónimo “Julio”. Ahí me enteré de él. No lo conocí, simplemente informaron. Posteriormente en una reunión —especie de encuentro, no recuerdo— pude saber quién era “Julio”.

Cuando se conocen y él forma parte del ERP, ¿cómo es la relación?
Yo soy fundador del ERP. Él vino, si no me equivoco, en 1974 o… No, en 1975…

Ajá, ¿compartían, debatían…?
No.

Seré directo: ¿Dónde se encontraba Jorge Meléndez, fundador del ERP, alias “Jonás” cuando asesinaron a Roque Dalton?
¿Cuándo asesinaron a Roque Dalton? ¿Me podría decir usted cuándo asesinaron a Roque Dalton y en qué fecha exacta y a qué hora?

10 de mayo de 1975…

Umjú… Falso, falso. Esa decisión fue un proceso largo y participó, es cierto, la anterior dirección. Yo no era de la anterior dirección… Eh… participó la anterior dirección y… Participó… ¿Cómo le llamaban a este…? El Estado Mayor, que era una parte de esa dirección. La dirección de ese entonces estaba conformada por Lil Milagro, Alejandro Rivas Mira, Joaquín Villalobos, Fermán Cienfuegos… No recuerdo los otros. Y entonces, esta decisión de la que habla Joaquín fue cuando ya hubo un fracturamiento (sic). Recuerdo que hubo dos grandes asambleas y hubo todo un proceso en el cual la declaración más fulminante fue la de Salvador Cayetano Carpio que dijo que Roque Dalton tenía una historia bastante oscura, que se escapó del penal de Cojutepeque escarbando hoyos con una cucharita. Entonces por eso le tenían serias desconfianzas. Salvador Cayetano Carpio era el dirigente de las FPL (Fuerzas Populares de Liberación). Esto fue la base de la acusación de Rivas Mira para decir que Roque Dalton podría ser agente de la CÍA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos).

¿Por qué lo menciona a usted Joaquín Villalobos? Él afirma que pactaron no descargar la culpa en una sola persona, pues la decisión es colectiva: “una responsabilidad de todos”
Eso es cierto. Por eso digo: es falso que fuera un pequeño grupo. Fue todo un proceso. Incluso hubo dos asambleas. Por eso le digo: era un grupo que le llamaban el Estado Mayor y luego en esa decisión hubo una reunión donde nos llamaron y nos dijeron estas son las alternativas…

Entonces le hago una pregunta directa: ¿cuál fue su participación en el asesinato, vigilancia o juzgamiento en el caso Roque Dalton?
Bueno, en todo lo que usted llama asesinato está implicando un punto de vista, que al menos yo no lo comparto con usted. Estamos hablando de una situación de una guerrilla en la que se dio un proceso político y donde Roque Dalton fue muerto. Por asesino yo entiendo que una persona comete un acto contra otro. No sé por qué motivo y aquí estamos hablando de un proceso político. Yo no soy asesino de Roque Dalton. Eso lo quiero dejar claro. En ese proceso del ERP con mucho orgullo yo soy partícipe. En el momento que yo considere, porque es mi derecho y es mi atribución de cómo interpreto, analizo y fueron las cosas, pues yo lo voy a hacer [decir]. Usted tiene todo el derecho de preguntar. Entiendo que está haciendo un reportaje. Tiene derecho de tener opinión. Incluso de decir asesinato. Incluso me está diciendo asesino. Yo le quiero decir que yo no lo… Yo no le acepto ese insulto y no lo comparto.

Le pregunto esto porque existe una entrevista con Joaquín Villalobos en la que lo menciona a usted en la participación, en la decisión colectiva. Hay también un texto de Geovani Galeas en la que dice lo siguiente, se lo leo literalmente: 

Una madrugada de abril de 1975, Jonás y cuatro combatientes bajo su mando llegaron a una casa clandestina de Santa Anita. La misión consistía en relevar a la unidad que vigilaba a dos prisioneros confinados en cuartos separados, pero libres de manos y pies: Armando Arteaga y Roque Dalton, compañeros acusados de insubordinación.

Colocó el dispositivo de defensa y ordenó a su segundo que verificara la situación de Dalton. Él fue al otro cuarto. “¿Serías capaz de usar eso contra mí?”, le preguntó Arteaga, refiriéndose a la pistola. “Si me das el menor motivo no lo dudaría”, respondió Jonás.

(Jonás, en realidad Jorge Meléndez, según muchos el mejor jefe militar guerrillero en el terreno durante la guerra, me lo confirma 28 años después: “Ni en ese momento ni nunca me tembló la mano. Para un combatiente del ERP el cumplimiento de la misión era cosa sagrada. Por eso Arteaga entendió mi respuesta. Esa fue nuestra escuela”.)

En eso escuchó un grito desde el cuarto donde estaba Dalton, y corrió, “¡Este hijuepueta está armado!”, le dijo su segundo. Jonás apuntó a la frente de Dalton. “No disparés”, gritó el poeta, asustado, “yo mismo avisé que tenía el arma”. Jonás le quitó la pistola y mandó que lo sacaran al patio, con la orden de disparar al menor movimiento”.
        
Ajá, pero eso dice usted que dice Geovani Galeas.

Sí, pero aquí Geovani Galeas confirma lo escrito porque habló 28 años después con usted y cita sus palabras.
Sí, pero usted me está hablando del asesinato de Roque Dalton

Por eso le pregunto su participación en estos hechos… [Interrumpe]
No, usted no dijo participación en estos hechos. Usted dijo participación en el asesinato. Son cosas diferentes.

Insisto: Joaquín Villalobos lo involucra a usted…
Sí. Es una decisión del ERP, exactamente. Lo que usted dijo y yo no sé si eso dijo Joaquín y yo le dije que eso es falso. Fue un proceso político y yo he decidido, porque se dicen cosas a medias, que cuando haya que decir la verdad, la voy a decir yo. Tengo ese derecho. Yo estuve ahí y yo sé lo que pasó. Yo tengo mi interpretación y yo tengo que decir la verdad que a mí me corresponde y no como ahora: que viene siempre un periodista, pregunta muchas cosas y después dice lo que le da la gana o lo que él entiende. Quiero dejar en claro uno: no soy el asesino de Roque Dalton. Dos: creo que cuando alguien dice el asesinato de Roque Dalton está equivocado. Debería investigarse más. Esa es  mi respuesta.

Recuerdo que dijo que escribiría un libro al respecto…  [Interrumpe]
Sí, porque hubo un periodista que insistía, insistía y entonces yo le dije: “Algún día voy a escribir una novela o un libro y para que se venda, ahí voy a contar”. Es una estupidez, ¿verdad? Porque en realidad es una falta de respeto, pero también el periodista tenía una total falta de respeto, porque yo le dije: “Mire: prefiero no hablar del caso”, porque creo que es un caso en el cual es bastante importante dilucidar la verdad y decirla, pero la debe decir uno. La debe plantear uno tal como la analiza y de manera completa. Porque aquí se dicen muchas cosas y cualquiera afirma, dice. Los que hablan ni saben ni dicen la verdad ni explican. Yo ya estoy cansado de escuchar… Y entonces yo digo… Bueno, ¿cuál es el…? Porque creo que la gente pregunta básicamente, con esas palabras, porque así lo han dicho: “¿Quién asesinó a Roque Dalton?”. Una cosa dejo clara: yo no asesiné a Roque Dalton.

¿Entonces ese libro no existe?
Yo no he escrito ningún libro

¿Y entonces lo escribirá?
Si algún día decido decir la verdad, pues no sé si será un libro o será simplemente un documento,  pero créame que cuando eso suceda lo haré con mucha seriedad y porque hay demasiadas cosas importantes: la historia de una organización, de muchos líderes, la historia del mismo Roque Dalton, la historia de Arteaga [Armando Arteaga alias “Pancho” quien fue ejecutado junto al poeta]. Hay muchas cosas importantes que decir, el involucramiento de otras  organizaciones, personajes.

Si después de 35 años de los hechos dice estar cansado de esto, ¿por qué no habla de ello. ¿Qué se lo impide?
Yo no creo que sean 35 años, creo que es más…

Fue asesinado el 10 de mayo de 1975. Hasta la fecha son 35 años.
Exacto. Bueno, a mí no me lo impide nada. Ahí es simplemente mi decisión.

Pero su decisión involucra terceros, a la familia del poeta. El mismo presidente Funes lo ha llamado “nuestro más grande poeta”. Hablamos de una lesión cultural para el país.
Es una obligación histórica reconstruir la historia y cada uno de nosotros pone su aporte. Usted ya me leyó una serie de cosas y entonces digo que lo escriben de una manera que cada quién considera cómo es que debe escribir. Yo lo debo decir y lo debo escribir como yo pienso que es responsable y cuando yo crea que es el momento de sentarse y de ponerse a hacerlo. Yo creo que eso es una obligación importante para el país, pero no creo yo, porque usted sea un periodista, tenga yo que hablarle a usted, ahora, en este momento qué es lo que ha pasado en cada situación. Yo he tratado de colaborar para que las cosas se entiendan bien y el resultado para mí al final no es claro. He visto a los hijos de Roque Dalton dando declaraciones horribles sobre mi persona que no tienen nada que ver con la realidad. Entonces yo digo que esta gente ha interpretado esas cosas que se dicen. Ya no más. El día que hable lo voy a hacer yo: tal como  yo quiero que se diga y que sea responsable y que sea la verdad dentro de lo que mi honestidad pueda. Así son las cosas y las voy a decir por escrito, porque creo que es la mejor manera.

¿Cuál fue su participación en los hechos?
Yo fui miembro fundador del ERP y el ERP dentro de ese proceso es parte de su historia. Un miembro del ERP también fue Roque Dalton. Él también es parte de esa historia. Todos somos responsables de esa historia.

Disculpe la insistencia, seré más directo: ¿Usted no tuvo ninguna participación en los hechos que llevaron a la desaparición física del poeta Roque Dalton?
Se lo repito: el ERP fue fundado desde los años 70 y entre uno de los episodios del ERP está un episodio: la muerte de Roque Dalton. De eso somos actores todos los miembros de aquel entonces ERP y yo fui un miembro del ERP con mucho orgullo. Todo lo bueno, lo malo… [De] todo lo que se hizo somos responsables.

¿Qué pensó cuando supo en aquel momento del asesinato de Roque Dalton?
Yo no recuerdo el asesinato de Roque Dalton, recuerdo un proceso político en el cual salieron muertos varios compañeros. Uno de ellos, Roque Dalton.

¿Entonces la muerte de Roque Dalton debe quedar ahí, en eso: en un proceso?
Fíjese que el ERP es la única organización —creo que en el mundo entero y en la historia de las fuerzas de izquierda— que publicó un balance y una versión de los sucesos de 1975. Se pudo haber dicho cualquier cosa, [pero] el ERP se hace responsable y es porque el ERP lo publicó con un criterio: esto pasa por el seno de la izquierda, de toda la izquierda armada y [hay que] darlo a conocer para que no suceda nunca más. Fue nuestra obligación y se dio a conocer. Desgraciadamente pasó muchas veces más, no en el ERP, pero sí en otras [organizaciones].

Soy parte de esa historia [del ERP] y creo que tengo derecho también… porque me lo he ganado con sangre, sacrificio. Me lo he ganado con olor a polvo, muertos, sangre propia, de familia, de compañeros  y a mucha pólvora. Tengo derecho a tener mi versión y mi decisión.

¿Cómo llega a ser parte usted de las estructura del gobierno? ¿Fue impulsado por el FMLN o invitado por el presidente Funes?
Yo soy miembro del Partido Social Demócrata que está en proceso de organización en su estatus legal porque el Tribunal Supremo Electoral (TSE) nos impidió la inscripción, pero hacemos lucha política. Parte de los esfuerzos que hacemos —y entre otros— es la alianza por llevar a la victoria al presidente Funes que fue candidato del Frente, porque si dejamos decena de miles de muertos en el camino —entre ellos el mismo compañero Roque Dalton— esa sangre y todo ese esfuerzo tiene que traducirse en la posibilidad de enrumbar el país en sentido de justicia social y democracia. Tengo una alianza con el FMLN y tengo una alianza con el presidente Funes. Es decir: con ambos. Pero es eso: alianza. Pero mi pensamiento y mis convicciones son del socialismo democrático y desde ese punto de vista participé en política. Hablando del gobierno: me propuso el presidente Funes si deseaba participar en distintas áreas. Me propuso varias y entre ellas propuso el tema de Protección Civil. Para mí esto es importante por lo que significa para la gente y acepté esto.

¿Qué significa para usted el mes de mayo? ¿Qué resonancia tiene en usted el nombre de Roque Dalton cuando aparecen periodistas y le preguntan por él? 
Antes de la muerte de Roque Dalton, él era un personaje mítico que yo admiraba a través de mis padres que me hablaban de él. No fue contemporáneo mío y después de la muerte del poeta, yo sigo admirando la obra de él. Yo sigo viendo con mucho respeto la participación de él en el proceso político, que es muy complejo. Por eso digo: usted dice asesinato y yo digo, no. Mire, momento. Porque es hasta un irrespeto a la figura de Roque Dalton, porque lo ponen en una situación de alguien que asesinaron. No. Hay un proceso político. Él es parte de las bajas y de los personajes históricos más importantes de nuestro país. Y cada vez que llega mayo, yo no tengo la conciencia negra. Cada vez que se habla de Roque Dalton siento mucho orgullo de Roque Dalton y también me doy cuenta que hay mucha gente que no entiende ni sabe lo que pasó y entonces dice cualquier cosa y quizás mucha de esa gente no ha hecho nada por este país y tienen interpretaciones muy simplistas, pero eso es responsabilidad de los que escriben: unos escriben en forma novelada, otros porque se sienten agredidos y otros porque hablan con total ignorancia.
.

Me llama la atención que cuando usted dice que tiene su propia versión de los hechos y que tiene  derecho a no contarla y a decirla cuando crea conveniente… [Interrumpe]
Cuando yo crea que tengo el tiempo y que lo puedo contar y lo puedo decir con claridad y que sea un aporte a la historia de nuestro país, que se reconozca, se conozca, y que sea una fuente para los historiadores y que sea una fuente de investigación… Porque miré: usted está escribiendo un artículo, un reportaje. Usted tiene su tesis y tiene su derecho. Cualquier cosa que diga usted lo va a poner en ese contexto y obviamente pondrá una parte, no todo lo que diga. Entonces ya no quiero prestarme a eso, tengo mi derecho. Tengo cosas que decir que son importantes porque yo soy un actor. Conozco el contexto y conozco mucho más. Hay muchos que hablan de la muerte del compañero Dalton como una cosa mágica, aislada. Eso no es correcto, pero en fin. Ese es mi punto de vista.

En ese trozo de verdad que usted tiene, ¿sabe cómo sucedieron los hechos, cómo fue su muerte?   
Eso es lo que yo voy a contar y ahí se van a dar cuenta todo lo que sé y lo que no sé. Obviamente lo que no sé no lo voy a poder decir, pero lo que sé sí lo voy a decir.

¿Su silencio sobre lo que sucedió con Roque Dalton lo considera un derecho?
Es un derecho que yo tengo, el decirla o escribirla.

¿Cómo se debatió en el seno de la izquierda el asesinato de Roque Dalton aún después de los Acuerdos de Paz o en este nuevo gobierno?
En el seno de la izquierda nunca se ha hablado de los muertos indebidos, porque no estamos hablando de Roque Dalton. Porque estamos hablando de Ana María, la exdirigente de ANDES 21 de julio. Estamos hablando de muchos ajusticiados que no aparecen en la historia. Hay incluso un libro. Publicaron una historia en San Vicente [caso Mayo Sibrián que salpica al presidente de El Salvador: Salvador Sánchez Cerén], porque todos los que estuvimos en la izquierda armada, porque hoy lo que llaman izquierda,  no sé. Es otra cosa… Mire: hay cientos de muertos. Todos hay que reivindicarlos. Y no solo en El Salvador. Esto pasó en Guatemala, Nicaragua, Colombia… Es importante porque desmitifica a los grupos armados, la guerra. La gente lo ve como algo heroico, puro. Las guerras son situaciones excepcionales de mucho dolor, de muchos muertos, de faltas de ley, de decisiones siempre arbitrarias. En la Comisión de la Verdad los compañeros de todas las organizaciones no dijeron las verdades. A mucha honra: en el ERP siempre hemos tenido una actitud de “esto hay que decirlo”, porque esto ayuda en la historia y lo de Dalton hay que decirlo. Lo que no voy a decir en este momento… O no se lo voy a decir a usted en este momento, pero que lo voy a decir. Claro que sí.

Pero su silencio ha contribuido a que las cosas queden en el limbo con respecto a Roque Dalton 
Nosotros lo dijimos por escrito como organización. O sea: se llamó balance de los sucesos de 1975 y se discutió en toda la organización y se hizo público y dimos esa razón por escrito…

Entonces cuando dice que “dimos esa razón por escrito” tiene razón Joaquín Villalobos de mencionar su nombre [en la decisión de ejecutar al poeta Dalton]
Yo nunca he negado que he sido miembro del ERP. Lo que le he dicho es que no puedo hablar de asesinato como lo hace usted. Yo hablo de procesos políticos, hablo de las responsabilidades del ERP y hay organizaciones y hay miembros de otras organizaciones que participaron.

Joaquín Villalobos me menciona a mí porque yo era miembro de ERP y todos los miembros del ERP nos hacemos responsables. Yo no era miembro de la dirección del ERP en ese momento, pero no quiere decir que yo no fui miembro del ERP. Fui partícipe de todo el proceso político del ERP.

He visto en usted que hay cierta incomodidad cuando menciono la palabra asesinato, ¿por qué?
No incomodidad. Lo que ha habido es una clarísima discrepancia con usted. Usted lo llama asesinato y yo no.

¿Cómo lo calificaría entonces?
Creo que [Roque Dalton] es una persona que murió fruto de un proceso político, proceso político dentro de una guerrilla.

¿Y cuándo tendremos su versión del caso?
Hoy por hoy mi preocupación es salvar vidas. No tengo tiempo para ponerme a escribir. Las causas por las cuales murieron decenas de miles de compañeros, las causas… Porque yo tengo varios balazos en el cuerpo, porque yo perdí hermanos, primos, tíos y tías. Yo sigo pensando en el futuro. No puedo estar pensando en el pasado. El que pretende avanzar poniendo la cabeza hacia atrás no va a avanzar. Ya habrá momento en que uno podrá reposar y decir: “hoy es el momento de dar mi aporte en otro tema”. Yo no tengo prisa.

*Fotografía del periodista, Gabriel García.

domingo, 22 de junio de 2014

Perdimos la libertad


Con el acertadísimo título "Miretiro como escribidor de LA PRENSA GRÁFICA", Luis Gómez Zárate nos deja solos en esta batalla de las ideas por la libertad en El Salvador.

Antes de darnos la espalda, nos demostró que es muy bueno en matemáticas. Su ábaco narcisista dio el resultado de “25 años señalando el peligro que representa para El Salvador el marxismo-comunismo, haciéndolo por diferentes medios: conferencias, intervenciones en televisión, denuncias públicas, judiciales”.

Si fuese poco, escribió 427 artículos en 210 meses sobre “hechos notorios, los cuales no necesitan prueba, pues son del conocimiento de la mayoría de salvadoreños”. De un solo plumazo nos hizo científicos. Bien podría fundar una universidad, graduarnos y darnos un puesto en la Corte de Cuentas o en el Parlamento Centroamericano. Y todo con los gastos pagados y con la promesa de ser figuras públicas en Milena, tu amiga.

Gómez Zárate —el J.J. Rendón criollo, pero sin chaqueta de cuero y sin cara de malo y sin la vocación internacionali$ta del venezolano— se fue no sin antes decirnos nuestras respectivas verdades. Nos pegó donde más duele:

 “Toda esta lucha y sacrificio han sido infructuosos ante el triunfo marxista comunista, por lo cual considero oportuno retirarme de las páginas de Opinión de LA PRENSA GRÁFICA, pues todos los peligros para nuestra Patria ya los hice públicos, ahora se darán cuenta de la realidad que señalé”.

Traducción (con doblaje y subtítulos al mismo tiempo): cómanse toda la mierda del mundo, porque lo que soy yo, ya no defenderé vuestra libertad; pero ya vendrá el día en el que recordarán mis dos apellidos, grandísimos vendepatrias.

Y si no le gustó la adaptación anterior, aquí les dejo las palabras de él:

“El Salvador tocó fondo con los marxistas, necesitamos patriotas que lo rescaten y gritar de nuevo: ¡Viva El Salvador!”

O sea: se jodieron, pendejos, porque yo ya no estoy.

Al César lo que es del César: gran ejemplo el que ha dejado don Luis a otros columnistas de El Salvador. Está bien si les pagan, porque eso de hacer monólogos aburridos de gratis y sin que los lean es jodidamente duro. Para eso está Twitter.

Usted ha tenido mucha gallardía, don Luis: escribir 427 artículos y pasar ignorado por 210 meses, sí que es tener una sobredosis de autoestima inagotable. Usted más que nadie sabrá que no hay nada más triste que ver el trabajo de las ideas impresas envolviendo aguacates, forrando botellas de Petrov o levantando caca de perros sin pedigrí. Yo sé lo que significa ser insultado por lo que uno escribe. Hasta mi mamá me dejó de hablar cuando supo que tuve un encuentro con una espía. Pero me he perdonado, porque lo mío no es el kung-fu.


Don Luis Gómez Zárate, mejor ábrase una cuenta en Facebook y opine en su muro y dele “like” a sus propias publicaciones. Verá que en el mundo virtual hay suficiente espacio para el fracaso.

lunes, 16 de junio de 2014

Aquí está tu regalo, papá


Ni Google sabe porqué el 17 de junio es el Día del Padre en El Salvador. Lo cierto es que para el 60 % de los salvadoreños —perdón que hable en nombre de ustedes— la efeméride nos sabe a 30 de febrero. Este es el único día en que el foco de la realidad económica y el de la austeridad se nos enciende: ¿para qué vamos a gastar en terceros cuando podemos dejar esos billetes para las cervezas del fin de semana? Muchas de nuestras desgracias se las debemos a nuestros viejos. Pero esto es así: nosotros no podemos elegirlos.

Pero no nos desviemos. De la parentela, el más hijo de puta siempre termina siendo el padre, porque si se queda, nos jode; si se va, pues es lo mismo, pero sin violencia. Y claro que hay padres cinco estrellas, pero no estamos hablando de ellos. Ustedes perdonen.

Con mi viejo somos amigos. Eso se logra con la distancia, porque la convivencia siempre se caga en todo. Solo mire cómo terminó el matrimonio presidencial del quinquenio 2009-2014. Pero no quiero verme como un cabronazo aguafiestas. Si llegó hasta estas líneas, déjeme contarle que hay canciones dedicadas al procreador. Y no crea que son tercermundistas, porque tienen su respectivo pedigrí. Las hay sutiles, duras y crueles. Por ejemplo: Jim Morrison le dijo en concierto a su tata que lo quería matar.  Kurt Cobain abrió un álbum confesando que deseó con todas sus fuerzas tener un padre, pero que solo llegó a tener un papá. Jeff Buckley —con esa bella voz que transparentó todo su tormento emocional— le preguntó en una canción a su viejo —el maravilloso Tim Buckley—, “Papá: ¿me escuchás, me conocés, te importé? ¿Qué harías en mi lugar?”.    

Ya me encantaría preguntarle a Jesús su opinión sobre su padre. Porque eso de ser sacado del cielo para venir a morir por extraños desagradecidos e hipócritas, sí que es una tremenda cabronada. 2, 000 años después y todavía lo ningunean. A ningún padre del mundo se le perdona semejante bullying.

Son más dinosaurios que otra cosa, pero no hay que olvidarse de los Padres de la Patria. Este país sigue tan huérfano de todo gracias a ellos. Y todavía se dieron un día feriado y remunerado. No sé qué es peor: si el cinismo de los políticos o nuestra absoluta incapacidad para tener un poco de dignidad y no salir a votar por ellos en cada elección.

Lo más triste de las conmemoraciones como esta es darse cuenta de que usted pasa de los 30 años, vive con sus viejos y llega a fin de mes con la plata de ellos. Y todavía les pide permiso para echar un polvo el viernes por la noche. 

Bonus track: 

Antes de suicidarse, Jeff Buckley dejó grandes canciones como esta. Aprovechó su talento para saldar cuentas con sus viejos.

"Mother dear: the world's gone cold. No one cares about love anymore. What will you say when you see my face? Father do you hear me? Do you know me? Do you even care? What will you say when they take my place...?" 


lunes, 17 de febrero de 2014

Michel Onfray: "El bien no tiene necesidad de Dios"


En julio de 2004, una breve columna de opinión firmada por el filósofo francés Michel Onfray, y publicada en “Suplemento Cultural Ñ”, desató la furia de pensadores y lectores adscritos a los credos mayores. El título de la nota era “Contra los monoteísmos”.

Onfray fustigaba y argumentaba, con cierto rencor, contra las tres principales religiones mundiales. “El judaísmo, el cristianismo y el islamismo corrompen por igual la vida de millones de individuos en el planeta; fomentan guerras, conflictos, odios dirigidos contra uno mismo, los otros y el mundo; predican amor al prójimo y dan sablazos a diestra y siniestra”, escribió.

Las expresiones que surgieron en contra de esta nota volvieron a demostrar que el tema genera debates sin acuerdos a la vista y que no hay últimas palabras en torno a la discusión religiosa. Onfray publicó un libro que continúa y profundiza el debate demoliendo los monoteísmos y el pensamiento religioso en sí: Tratado de ateología (De la Flor).

Este pensador solitario ha ofrecido en libros anteriores visiones marginales y experimentales sobre la filosofía y sus alrededores. Son propias de quien ha elegido el camino que circunda y evita la academia. Fuera del circuito universitario tradicional co-fundó la Universidad Popular de Caen: “Una experiencia maravillosa: hay por lo menos doce seminarios, más de quinientas personas por semana. Es una verdadera felicidad poder filosofar libremente con personas libres”. Cruzó filosofía y gastronomía, rebeldía, anarquismo y le dedicó un libro muy entretenido a los filósofos “perros”: Diógenes y los seguidores de la escuela cínica.“Siempre vuelvo a Diógenes, es un filósofo revolucionario. ¡Siempre me pregunto qué sería y qué haría Diógenes si viviera hoy!”.

Onfray es un ateo activo y como tal celebra el modo de vida que se debe llevar: “El ateo, para sobrevivir a la angustia global y al miedo a la muerte, filosofa”, sostiene. También explica que no hay lugar para la mujer en las religiones: “Los monoteísmos no aman lo femenino de la mujer, sino a la madre y esposa, vale decir la renuncia social, cultural, de su libido, que asusta a los hombres y la mayor parte de las veces los convierte en malos amantes, incapaces de darles verdadero placer. Aterrados por el complejo de castración, los hombres que crearon el monoteísmo desprecian a la mujer y celebran las únicas dos maneras de salvarla: el matrimonio y la maternidad. Dos formas de alienarla”.

Con cuál de estas dos variantes se identifica: ¿Dios está muerto, como lo dictaminó Nietzsche, entre otros, o nunca existió? 

– En mi libro digo que existió como una ficción, como existe Madame Bovary, como el Zorro o Papá Noel, creado por la impotencia humana transfigurada en superpotencia y adorada como tal. Pero es ficción. Dios existe, pero como ficción. Esa es la posición de un ateo como yo. Ahora bien, una ficción no muere.

Usted es nietzscheano pero no acuerda con Nietzsche en este punto, entonces… 

–Dios no está muerto ni agonizante, al contrario de lo que pensaban Nietzsche y Heine, porque no es mortal. Las ficciones no mueren, las ilusiones tampoco; un cuento para niños no se puede refutar. Ni el hipogrifo ni el centauro están sometidos a la ley de los mamíferos. Un pavo real, un caballo, sí; un animal del bestiario mitológico, no. Ahora bien, Dios proviene del bestiario mitológico como miles de otras criaturas que aparecen en los diccionarios en innumerables entradas, entre “Démeter” y “Discordia”. Así pues, Dios durará tanto como las razones que lo hacen existir; sus negadores también… ¡Parece un inmortal!

Dostoievsky dijo que si Dios no existe, todo está permitido…

–Es al revés: si Dios existe, todo está permitido. Como dijo Simon de Monfort al exterminar a los cátaros: “Mátenlos a todos; Dios reconocerá a los suyos”. Hace dos mil años que se cree en Dios, y se luchó contra el mundo entero en su nombre. Todo fue posible: genocidios, etnocidios, homicidios. La mayoría de las veces son los creyentes los que los cometen, no los ateos, que yo sepa.

¿Cómo se interesó por el trabajo sobre el ateísmo? No parece un tema muy popular…

–Fue después de escribir Féeries anatomiques, un libro consagrado a la bioética en el que hablaba del hincapié que hace la religión cristiana en la construcción de esa Edad Media médica en la que nos encontramos: hacemos a un lado la revolución transgénica, sobre todo debido a lugares comunes cristianos que nublan el espíritu de la mayor parte de la gente. Yo instaba a una decristianización de los cerebros y las conciencias. El libro me valió amenazas de muerte por parte de algunos cristianos. Decidí, entonces, por espíritu de contradicción, escribir el Tratado de ateología para hundir el clavo. La palabra “ateo” adquiere el valor de insulto categórico. El ateo es el inmoral, amoral e inmundo, culpable de querer saber más o de estudiar los libros de todo aquel que ha adquirido el epíteto.

¿Qué recepción tuvo su libro en Francia? ¿Qué opinaron las personas religiosas? 

–Reaccionaron con gran violencia, con una inmensa mala fe, con tergiversación de la información y ataques personales. Hasta se escribieron tres libros específicamente en mi contra. Sin embargo, se vendieron más de 200.000 ejemplares del mío, lo cual es mucho más importante que el odio (que esperaban) de los creyentes.

Usted se declara ateo, ¿no se confunde su postura personal con su objeto de estudio?

–Mi ateísmo se enciende cuando la creencia privada se convierte en un asunto público y cuando, en nombre de una patología mental personal, se organiza el mundo también para el prójimo. Porque de la angustia personal al manejo del cuerpo y alma del otro, hay un mundo en el que bullen, emboscados, los aprovechadores de esa miseria espiritual y mental. El hecho de desviar la pulsión de muerte que los martiriza hacia la totalidad del mundo no salva al atormentado, no modifica su miseria, sino que contamina el universo.

¿Pero la religión no cumple una función social, digamos, en el mundo de hoy? 

–Sigo siendo muy marxista en ese aspecto. La religión sigue siendo el opio del pueblo, el refugio de los explotados, los humildes, los débiles, los que no tienen poder, los preocupados, los angustiados, los excluidos sociales. Y esos son el mundo entero.

¿No cree que hoy se percibe un retorno a la religiosidad y una declinación de las prácticas religiosas tradicionales? 

–Todo depende del lugar del mundo de que se trate. En Europa hay un retorno; en los países de Asia y Oriente hay una expansión; en EE.UU., un refuerzo. El fin de las ideologías, de los grandes discursos políticos y éticos, dejó a los hombres desamparados, y éstos se refugian en un cielo que permite todos los delirios para hacer la vida más vivible. No satisfecho con la prohibición de comer el fruto prohibido, Dios no cesó de manifestarse mediante interdicciones. Las religiones monoteístas no viven sino de prescripciones y de exhortaciones: hacer y no hacer, decir y no decir, pensar y no pensar… Prohibido y autorizado, lícito e ilícito, los textos religiosos abundan en codificaciones existenciales, alimentarias, de comportamiento, rituales, etcéctera.

¿Usted propone volver a un estado de “pureza”, con un hombre sin religión?

–Lo que propongo es terminar con la costumbre religiosa del pensamiento mágico para ingresar por fin a una era filosófica: trabajo en la democratización de la filosofía en la Universidad Popular que creé en Caen, Normandía, para invitar a la mayor cantidad posible de gente a derribar los mitos, las fábulas, los relatos infantiles, y a hacer funcionar la razón y la inteligencia.

Pero, ¿acaso la filosofía no proviene de los dioses? 

–El dios de los filósofos entra a menudo en conflicto con el de Abraham, de Jesús y Mahoma. En primer lugar porque el primero proviene de la inteligencia, la razón, la deducción, el razonamiento, y luego porque el segundo presupone más bien el dogma, la revelación y la obediencia, por la colisión entre los poderes espiritual y temporal. El Dios de Abraham designa más bien al de Constantino, después al de los papas o al de los príncipes guerreros muy poco cristianos. Poco que ver con las construcciones extravagantes erigidas en forma tosca con causas sin causa, los primeros motores inmóviles, ideas innatas y otras pruebas cosmológicas, ontológicas o físico-teológicas.

¿Los filósofos griegos eran ateos, Epicuro por ejemplo? 

–Desde sus inicios Epicuro se vio obligado a enfrentar acusaciones de ateísmo. Pero ni él ni los epicúreos negaban la existencia de los dioses. Compuestos de materia sutil, numerosos, instalados en los intermundos, impasibles, indiferentes al destino de los hombres y al devenir del mundo, verdaderas encarnaciones de la ataraxia, ideas de la razón filosófica, modelos capaces de engendrar sabiduría en la imitación, los dioses del filósofo y sus discípulos existían, aunque pareciera imposible, y además, en gran cantidad. Pero no como los de la ciudad griega, que exhortaban a plegarse a las exigencias comunitarias y sociales. Ese era su único error: su naturaleza antisocial.

Para los devotos, Dios es el centro del universo. ¿Cuál es el centro para los ateos?

–¿Por qué buscar un centro? ¿Qué es el centro del cuerpo? El universo no tiene centro. Es un universo infinito. Hay que terminar con esa historia del centro.

¿Cualquiera puede hacer su interpretación del evangelio? ¿Hitler también lo interpretó a su modo como señala en su libro? 

–Sí. Todo tiene su opuesto en los textos religiosos, que escribieron centenares de personas en el transcurso de centenares de siglos. Están llenos de contradicciones. En ellos encontramos lo mejor (elogio de la paz, del perdón, de la benevolencia) y lo peor (la guerra, la venganza, la violencia). Según lo que se tome, puede constituir un conocimiento pacífico o un arma de guerra: la Iglesia Católica Apostólica Romana optó por la segunda vía.

Usted menciona en su libro al ateísmo cristiano… ¿No es una contradicción en sí? 

–Es la posición de algunos filósofos que, en Francia, dicen que no creen en Dios (por lo cual son ateos), pero que suscriben todos los valores cristianos (en lo que son, por lo tanto, cristianos y ateos). ¡Extraña quimera! Pero existe, y caracteriza a un negador de Dios que afirma al mismo tiempo la excelencia de los valores cristianos y la índole insuperable de la moral evangélica. Su trabajo presupone la disociación de la moral y la trascendencia: el bien no tiene necesidad de Dios, de cielo o de un anclaje inteligible, pues se basta a sí mismo y depende de una necesidad inmanente: proponer una regla de juego y un código de conducta entre los hombres.

George Bush y Osama bin Laden son hombres religiosos, ¿qué opina del enfrentamiento que mantienen? 

–Los dos me producen el mismo efecto: no voy a elegir ni el judeocristianismo de Bush ni el islamismo de Bin Laden. Es otro de los motivos por los que propongo el ateísmo como invitación a no elegir entre dos visiones del mundo que repruebo.

¿Ser ateo es peligroso para la sociedad?

–¡No! Es mejor que ser creyente. Cuando se cree obedecer un mandato divino, se actúa sin tener en cuenta la razón.

¿Qué posición tomó en el debate sobre el uso del velo por parte de las mujeres musulmanas en Francia? 

–Estoy a favor de una escuela laica en la que se evite mostrar de forma ostensible y de manera militante a qué religión se pertenece. Por lo tanto, soy partidario de la prohibición de los símbolos religiosos (y no sólo del velo, sino también de la kippá y del crucifijo) en la escuela republicana francesa. En la calle cada uno puede hacer lo que quiera. Por otra parte, en los palacios de Justicia de Francia, están prohibidos los símbolos religiosos ostentosos y ostensibles. No se puede dictar una resolución legal bajo un crucifijo colgado de la pared, menos aún bajo un versículo de la Torá o un sura del Corán. Tanto el código civil como el penal pretenden afirmar el derecho y la ley con independencia de la religión y de la Iglesia. Ahora bien, no hay nada en la jurisdicción francesa que contradiga esencialmente las prescripciones de la Iglesia Católica. La ausencia de un crucifijo en la sala de audiencias no garantiza la autonomía de la Justicia con respecto a la religión dominante.

¿Debemos temer la posibilidad de una guerra entre los fundamentalismos religiosos?

–Lo que ha ocurrido en los suburbios franceses nos lleva a pensar en ese tema. Creo que sí. (*)

(*) Fuente: Entrevista realizada por Héctor Pavor a Michael Onfray editada originalmente en Suplemento Cultural Ñ del Diario Clarín, Buenos Aires, Argentina.

Hector Pavón: Licenciado en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. Trabajó en los diarios La Nación, Diario Popular y en el diario Clarín desde 1995. Actualmente escribe artículos sobre política, sociedad y cultura en la Revista Cultural Ñ de dicho diario.

ACLARACIÓN: El título de esta entrevista ha sido propuesto por el autor de este blog, pues el original tenía el genérico "Contra los monoteísmos".


martes, 21 de enero de 2014

Jorgelina Cerritos: "Mi teatro propone una posibilidad de esperanza..."



Actriz, dramaturga y miembro de Los del Quinto Piso. Su obra ha recorrido Latinoamérica y ha sido traducida al inglés e italiano. Fue elegida como el personaje de la escena cultural de 2013 por El Diario de Hoy.

El Teatro Nacional de San Salvador huele a religión. No por su preciosa arquitectura interior, sino por su solemne silencio. De él sale una mujer que entre los brazos trae el mejor regalo que le ha dado la vida: una niña de apenas 13 meses de edad.

Se trata de la mujer que cambió la sicología por el teatro. Le apostó a ese camino y ahora habla con toda propiedad sobre él. Cuba le otorgó en 2010 un prestigioso reconocimiento: el Premio Casa de las Américas. En El Salvador lo obtuvieron Roque Dalton, Manlio Argueta, Claribel Alegría y Mario Lungo. Jorgelina Cerritos se convirtió así en la primera mujer en alcanzar tan importante galardón para el teatro salvadoreño.

Con "Retratos de aldea en blanco" obtuvo en este 2013 el título Gran Maestre en Dramaturgia. Antes (2004) ya se había agenciado otro: el Gran Maestre en Teatro Infantil.

Para romper el hielo, ¿podría decirnos quién es Jorgelina Cerritos?

(Ríe). Qué manera más fácil de romper el hielo... Soy una mujer salvadoreña que se dedica en cuerpo y alma y a tiempo completo al teatro en sus diferentes facetas: actriz, dramaturga, facilitadora de talleres. También soy madre y esposa. Ese cúmulo de roles lo asumo con el mayor de los gustos.

La creación necesita mucho tiempo, concentración, afinación. ¿Cómo logra desenvolverse artísticamente con esos roles?

Ser madre es uno de los nuevos roles en mi vida. Mi bebé tiene 13 meses y es algo que todavía estoy aprendiendo. El punto en todo esto de los roles es la disciplina y la dedicación. Cuando decidí que el teatro era lo mío, entonces discriminé todo aquello que consideré un obstáculo. Hay gente que me dice: Vos sos sicóloga. ¿Por qué no ejercés? Pero yo siempre he considerado el teatro como una profesión. Por eso voy discriminando los ruidos que a veces otros pueden considerar necesarios en sus vidas. Nunca lo he considerado y nunca me ha gustado dedicarme al teatro en mi tiempo libre. Más bien acomodo en mi tiempo libre las otras cosas que no son directamente teatrales.

Aunque no ejerza la sicología, ¿cómo le ha servido esta para sus creaciones?

Como parte de tu formación está ahí. No te podría decir si de manera consciente he utilizado la sicología a la hora de abordar a un personaje en un escrito o en una escena. Considero que es un conocimiento que vas acumulando y que está ahí y en el momento que lo necesitás echás mano de él.

Cuando dijo "Mi apuesta es el teatro", supo hasta dónde quería llegar. Lo menciono por los premios que han aparecido en su carrera desde el año 2000.

Lo que imaginé es que quizás iba a tener mi propio grupo, que iba a hacer mi propia propuesta de teatro para y desde este país. Sí tenía claro que iba a encontrar compañeros con los cuales iba a coincidir en una estética y una ética teatral. Si me hubiesen dicho en aquel momento que iba a tener un reconocimiento internacional por dramaturgia... hubiese dicho: eso está difícil.

Y con esta trayectoria de carrera y de premios, ¿dónde estuvieron las dificultades?

Las primeras dificultades aparecen cuando te enfrentás con el deseo de hacer un teatro más profesional. Llega un momento en el que decís "necesito más formación". La carencia formativa en El Salvador es un bache que todos los creadores de teatro de mi generación hemos experimentado. La escasez de espacios ha sido otra dificultad. Cuando uno dice "me dedico a tiempo completo a esto" está diciendo que esperás trabajar y comer de esta profesión. En el ámbito como escritora, dramaturga la dificultad ha sido comprender que el teatro también es un hecho literario y merece y necesita ser publicado. Es algo que yo considero vital.

¿Con cuál de sus obras considera que ha dado un salto en su carrera?

Definitivamente con "Al otro lado del mar" [premio Casa de las Américas (Cuba) en 2010]. El premio me sacudió desde la base. Me dije: "He dado un salto más grande del que yo pensaba allá fuera". Asumirme actriz en la juventud (1993) era más fácil porque no sabía las dimensiones de lo que estaba asumiendo. Ahora, casi 20 años después, las palabras son más grandes de lo que pensaba. Sin darme cuenta todo esto venía como un tsunami. Por ejemplo: "Respuesta para un menú" y "Retratos de obra en blanco" son anteriores a "Al otro lado del mar". Son las que dan origen a la dramaturgia que empiezo a escribir desde 2010 hacia acá. Ahí veo mi salto.

Corríjame si estoy equivocado. Su obra tiene una preocupación por explorar al ser humano, pero desde la infancia, la soledad, por los túneles que este atraviesa. Es muy intrínseca, espiritual....

Sí, hay una preocupación por el ser humano, por esa esencia. Creo que parto de la persona de este país, no de la humanidad en general. Parto de la Latinoamérica con la que estamos tan emparentados en lo social, cultural y económico. Lo que he descubierto hasta el día de hoy es una necesidad de hurgar en mí con la confianza de que esos dolores de la infancia, que esos dolores de la adultez, que los miedos de la vejez no son solo míos, sino que encuentran eco en otras mujeres, en otros hombres. Incluso en mis piezas infantiles encuentro niñas preocupadas por el poder ser. Me gusta eso de espiritual, no lo había pensado de esa manera...

Sí, su obra no desemboca en un grito existencial, sino que es una especie de esperanza, de alivio, de salud emocional.

Sí. En el camino he descubierto que en mis piezas, por drástica que sea una realidad como en "Vértigo 824", aún ahí planteo una esperanza. Soy alguien que tiene fe en que la humanidad puede hacer algo para cambiar. No importa que esa esperanza esté puesta en una mariposa, en una golondrina, en un perro. Puede estar puesta en lo más ínfimo. Por eso sí creo que mi teatro propone una posibilidad de esperanza.

Otra pieza que me pareció socialmente muy combativa por el abordaje de la homosexualidad y el machismo fue "Anafilaxis". ¿Esta se aleja de sus otros trabajos?

La considero emparentada tanto con la poética escritural como con la temática. La homosexualidad está presente, pero también el tema de la familia. Para mí la base de "Anifalaxis" es esta familia destructiva, corrosiva, castrante que está fundamentada en un padre opresor, represor y en unos hijos (dos hombres) incapaces de moverse. Hay una abuela que está como un padre que está castrando, reprimiendo. Anafilaxis en el fondo se trata de la familia, de quién nos construye de la forma en que somos, porque al final de cuentas somos una construcción social. "Anafilaxis" está muy cercana a "Vértigo 824", porque ahí estamos hablando de una familia violenta, agresiva. Hay un padre abusador de su esposa, de su hija. Hay incesto, se habla de suicidio. Se está reflejando la parte más oscura de la sociedad contemporánea.

¿En qué momento aparece la diversión? ¿Viene al escribir, al ver escenificada su obra o al ver los premios?

En todos esos momentos. Es extraño: después de leer mis obras o al verlas escenificadas me pregunto por qué escribo esto que me hiere, que me lastima, que me confronta con esas partes de la infancia o de la adolescencia que quisieras que hubiesen sido de otra manera. Encontrás una especie de gozo, no de diversión, porque estás exorcizando cosas. "La audiencia de los confines. Primer ensayo sobre la memoria" habla sobre la realidad política de nuestro conflicto armado. Estamos hablando de un tema duro, pero hay una escena que se llama "El circo" y es divertida. En los premios hay una parte de satisfacción que no podés negar, te dan seguridad y a un país como el nuestro le dan posición en el exterior. El problema con los premios es el ego, y en ese sentido, es bueno saberlo apartar.

Usted ya consolidó varios peldaños en su carrera y tiene premios como el Casa de la Américas o el George Woodyard. Después de eso no se ha preguntado, ¿y ahora qué hago?

Da miedo. Después de escribir "Al otro lado del mar" me costó varios meses volver a escribir. Me preguntaba: "Ahora qué hago, qué sigue". Seguí escribiendo. En algún momento se te quita el miedo, porque la necesidad de decir más cosas es más fuerte que el temor y te obliga a escribir. El George Woodyard me sacudió nuevamente. Afuera te piden estudios sobre tu obra y eso tampoco te los esperás. Cuando la euforia pasa, solo te queda seguir trabajando. Si algo vendrá, caerá por su propio peso.

José Saramago decía que los temas lo elegían a él y no al contrario. ¿En su caso cómo es el proceso de creación?

Solo sé que algo está ahí. No me pongo racionalmente a pensarlos. Tengo una obra pendiente, pero sé que el personaje se llama Ana. Los temas me asaltan, no voy yo tras ellos. Se ponen en medio del camino y me dicen: "Aquí estoy".

Los escritores, periodistas necesitan a un editor. ¿A usted quién la edita o a quién le muestra su trabajo escrito?

A Los del Quinto Piso. Ellos tienen un mirada crítica, no es complaciente. Les leo mi trabajo, me pongo nerviosa porque sé que no me van aplaudirán. Mi primera confrontación, fuera de mí, es con ellos.

Hoy por hoy ¿cómo ve la escena teatral en El Salvador?

Está atravesando un buen momento a nivel de propuestas, porque son profesionales, provocadoras. Algunas alcanzan un gran nivel estético, son capaces de dialogar en el extranjero. Los trabajos aquí mismo en El Salvador están generando una propuesta a tono con Centroamérica, incluso con las de Suramérica. Estamos haciendo muy buen trabajo. Creo que cojeamos en la creación del público, porque nosotros trabajamos para alguien, para dialogar con la otredad, si no la escena no se complementa. La demanda del teatro en El Salvador tiene que crecer.

¿Alguna vez le han cerrado las puertas a su trabajo?

Creo que antes de ganar el Premio Casa de las Américas, el único grupo que se interesaba en montar mis obras eran Los del Quinto Piso. Mis maestros y los de mi misma generación [decían]: "Sí, como que Jorgelina escribe". Había esa nebulosa. Sí creo que pasó eso... Es que creo que para nosotros como El Salvador es muy difícil darnos crédito a nosotros mismos y eso nos hace más daño que bien. Antes de eso ningún director, salvo Víctor Candray, decía "quiero leer una obra tuya para ver si la monto". Eso cambió desde 2010 hasta la fecha. Incluso grupos de teatro me llaman para preguntarme si podemos hacer algo juntos. Hay un antes y un después. Trabajar para y desde mi país es la razón de ser de mi trabajo. Algunos me han preguntado por qué es importante un premio nacional después de tener otros que son internacionales y yo les digo que escribo desde aquí y para nosotros. El reconocimiento a nuestro trabajo desde nuestro país es fundamental.

¿Qué espera de estas elecciones presidenciales?


Para mí es importante que se defina una ley de cultura. Se han generado propuestas para esto. Esa ley debe de ser viable. Otra cosa: ¿Vamos a dar el salto al ministerio de Cultura? Eso es una gran carencia que tenemos en El Salvador. Para mí las instituciones son una reivindicación de la sociedad. Si tenés una institución, pues tenés a dónde abocarte, a quién pedir, a quién acudir, a quién demandar, a quién proponer, con quién trabajar. Otro tema que está en el tapete es la formación. Creo que eso no solo depende de un ministerio de Cultura, sino de la conformación de ministerios multidisciplinarios: qué dirá Economía, Educación. Es importante que entremos al diálogo internacional con otros ministerios de Cultura.

El reverso de la diferencia

Mi foto
¡Que se jodan los sabios y los pensadores! / ¡Que se jodan todas las épocas y edades! / ¡Que se jodan los hombres de todos los tiempos / y el embuste de la Civilización y de la Cultura! [J. A. N.]